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viernes, 4 de diciembre de 2020

Luz natural y otras cosas

 

Nos dice la Biblia que el primer día Dios creó la luz. En algunos pasajes del evangelio de San Juan, se relaciona a Jesucristo con la luz. Siempre la luz ha tenido significado divino para las diversas culturas. Así hasta hoy. 

viernes, 18 de septiembre de 2020

El tamaño de una población


Una amiga entrañable está preocupada por nuestra fauna. Yo soy pesimista en cuanto a la conservación de muchas especies. Depende de políticas acertadas y proyectadas a largo plazo. Pero también depende de cada uno de nosotros, y tengo mis dudas. Para ella, para mi amiga, escribo estas reflexiones. 

viernes, 7 de junio de 2019

Reflexiones

Para muchos, la Naturaleza viene a ser un mundo feliz en el que los pajarillos cantan, las florecillas alegran los bosques y los animalillos adornan montes y valles. Si alguno de ellos produce la muerte de otro es cruel y está justificado que lo destruyamos, no solo a él, a toda su familia y, de ser posible, a toda su especie. 

viernes, 25 de diciembre de 2015

Lo mejor para todos

NUESTRA MESA, VACIA.
FUERA HA LLOVIDO
Por este año, se me han terminado las sesiones del Ateneo. Mañana marcho a Lugo para “unas cosas”, esta expresión ambigua tras la que escondemos asuntos privados que, por otra parte, luego ventilamos a los cuatro vientos. Como despedida, hemos estado los amigos en el Silveira, una “casa de xantar”, como reza el rótulo. Desde fuera aún es posible ver cómo queda desordenada la mesa en la que hemos estado. Sí, la primera a la izquierda en la foto.




Bajamos por Orfas y pienso que ya será en 2016 cuando repita con ellos este ritual al salir del Ateneo, cualquier noche de lunes. Viviré de nuevo las charlas, los comentarios, los encuentros de los diferentes criterios pero confluyendo en el cariño, el respeto y el bienestar compartido.

Un año más que se va. Un año que para mí ha sido cruel. Adios, 2015… ¿qué nos traerá 2016? Nunca me ha preocupado el cambio de año, siempre lo he considerado como algo artificial, pero este año se me antoja diferente.

Sí, han ocurrido cosas y entre unos y otros hemos ido salvando los meses,
RÚA DAS ORFAS. 
MOJADA, SOLITARIA
creo que con cierta gallardía. El Ateneo ha servido para muchos como un lugar en el que encontrarnos de modo incondicional. Una pequeña parcela, de esas de las que todos tenemos alguna, en la que las cosas y el modo de verlas son diferentes a como se ven desde fuera.

Bajamos paseando por Orfas, la iluminación navideña, raquítica según mi modo de ver, se refleja en el suelo húmedo y, como ni llueve ni hace frío, andamos despacio, parándonos a veces, viviendo esta despedida por un tiempo. ¿De qué hablamos? De lo que encarta. De cosas de aquí y de allá, sin mayores complicaciones. La verdad es que yo voy en solitario, algo separado de los demás. Pensando...
NUESTRO AMIGO
ESTÁ EN CASA

Esta noche define una atmósfera casi mágica o así quiero imaginar, pues no creo mucho en magias y similares. Pero entre el silencio y las luces, los reflejos hacen como si por algún lugar fuesen a aparecer meigas, de esas en las que no creo, pero de las que sé que habelas, hainas.

Como en cualquier otra noche navideña, las pocas personas que hay en la calle pasan apresuradas por llegar a sus casas. Parece como un cuento de Navidad de Dikens en el que alguien, en algún sitio, plaza, calle o esquina, se encontrará con un bendito espíritu navideño que sabrá sacar de dentro de cada uno el sentir de una navidad especial, que hará que la de este año sea inolvidable para siempre. El espíritu que nos empapará de esa felicidad que cada uno de nosotros lleva dentro, sin siquiera saberlo y que está deseando salir para llenar todo lo nuestro.
LAS MARÍAS, COMO SIEMPRE
DESEANDO FELICIDAD

Comentamos la iluminación, la sigo encontrando tacaña en número, pero de diseños bonitos.  En la plaza do Toural nos paramos bajo un tendido que recuerda un paraguas tranquilo, que infunde serenidad. Allí en lo alto, vemos una ventana encendida en la casa de un amigo nuestro. Tal vez descanse después de un día ajetreado. La luz amarilla de su habitación contrasta con la blanca de la iluminación pública y se nos hace sencillo imaginarlo en su reposo tras el quehacer cotidiano.

Antes de despedirnos vemos que allá, en la Alameda, las Marías, también con su luz propia, nos dedican una sonrisa digna y dignificada. A ellas, maltratadas en épocas políticas recientes, hace poco que el Ateneo les rindió el homenaje que la ciudad les debía desde hacía años. Ahora, generosas ellas, nos desean buena navidad sin rencores.

Un paseo más, unas reflexiones más, y un deseo personal mío, entrañable, de felicidad para todos en un año que me gustaría que fuese especial, el 2016. Pero me doy cuenta que no es posible, que no puedo desear felicidad durante todo un año, porque sé que no es cierto. Los años son largos y la vida es adversa. Si nos han hecho creer que felicidad se entiende como ausencia de hechos aciagos, sé que no es posible la felicidad, pues vendrán esos hechos, claro que vendrán. Lo que deseo a mis amigos es que en esas ocasiones se sientan acompañados por quienes les quieren para que, con su cariño, les reconforten sin límites y les hagan sentirse acompañados. 

Deseo también a mis amigos que comprendan que es la vida misma la que pega esos zarpazos, que pueden ser crueles. Depende de nosotros afrontarlos con la entereza propia de personas curtidas o dejarnos vencer por ellos. Porque con esos vapuleos la vida nos hace madurar. Afrontar los hechos de este modo creo que es una versión adulta de eso que llamamos felicidad, y que deseamos todos. Este año que termina ha sido cruel para mi, sí, pero también me he sentido muy querido en él. 

Para 2016, deseo lo mejor para todos.


La foto de las Marías es del Prof. X. R. Pousa, a quien agradezco que me permita utilizarla aquí.

martes, 2 de septiembre de 2014

SOBRE BIOLOGIA: SELECCIÓN, ESTRUCTURAS y REFLEXIONES

Entre los seres vivos, una adaptación es cualquier tipo de estructura hereditaria que hace que sus poseedores, en comparación con los que carecen de ella, tengan más hijos fértiles.

Cuando hablo de estructura, no sólo me refiero a morfologías especiales, también a cadenas bioquímicas de síntesis o de degradación. Tras una coloración, que suele ser adaptativa, siempre hay una reacción bioquímica.
LA PILOSIDAD DISUADE A LOS HERVÍBOROS
La necesidad de ser hereditaria está muy relacionada con el concepto de adaptación que vengo comentando en estos últimos artículos. Existen genes responsables del carácter y, al conferir mayor éxito biológico a sus poseedores, pasarán a la generación siguiente con mayor frecuencia que los genes responsables de su ausencia. En este sentido, éxito biológico se entiende como capacidad (comparativa) de tener mayor número de hijos o, dicho de otro modo, capacidad de dejar más copias de los propios genes en la generación siguiente.
ESTA RAYA DE PROTEGE CON SU COLOR,
SIMILAR AL DE SU SOPORTE
Si hablamos, por ejemplo, de una población limitada por sus recursos a 1000 individuos, este tamaño fluctuará poco a lo largo de las generaciones. Si en la generación siguiente hay algunos más, será debido a que unos progenitores tuvieron más hijos y, por tanto, dejaron más copias de sus genes que los individuos que tuvieron menos hijos. Puede ocurrir que en la generación siguiente haya menos de mil, será porque algunos se han reproducido menos, pero ¿qué ha ocurrido ahora con aquellos que antes lo habían hecho con mayor éxito? Tal vez siga ocurriendo de ese modo en términos de descendencias individuales. Ese mayor número de hijos puede ser debido a algo, que además es hereditario. En caso de ser así, los genes responsables de la estructura que contribuye al incremento de hijos irán aumentando de frecuencia en la población a lo largo de las generaciones. Esas estructuras, tal como lo estoy comentando, están favorecidas por la selección natural y, por tanto de acuerdo con Darwin, son adaptaciones.
¿Podemos reconocerlas? Algunas sí, pues es sencillo deducir su contribución al
EN AVES, CADA TIPO DE PICO
REFLEJA UN MODO DE ALIMENTACIÓN
éxito reproductivo de sus portadores. Por ejemplo, las que incrementan su viabilidad, sus mecanismos de defensa en fases juveniles, las que los defienden mediante diversas estructuras y mecanismos. Y un sinfín más de ellas. En otros casos no es tan sencillo reconocerlas y, en la mayoría de las veces, nos resultan completamente desconocidas.
¿Qué “ve” la Selección Natural? Es decir, ¿cuál es la unidad sobre la que actúa? Parece no haber duda de que es el individuo, aunque hay veces en que tal vez sea la población la seleccionada, pero mediante una actuación sobre los individuos que forman parte de ella. Hay casos en que está claro que la Selección Natural actúa sobre genes concretos (En casos de letalidad, el individuo muere debido a la sola presencia de un alelo concreto).
EL INSECTO ESTÁ MUY PROTEGIDO
GRACIAS A SU MORFOLOGÍA
En cada generación, la Selección Natural actúa favoreciendo a los reproductores que darán lugar a la generación siguiente, no tiene visión ni tendencia a largo plazo. No obstante, podemos ver tendencias evolutivas en el registro fósil. ¿Es esto un contrasentido? Para nada. Los ambientes cambian muy lentamente. En estos casos, la selección puede ir favoreciendo los mismos rasgos en cada generación, de modo que el carácter seleccionado podrá irse acentuando. Puede parecer que existió una tendencia evolutiva cuando, en realidad, lo que hubo fue una constante acción selectiva ciega en una misma dirección a lo largo del tiempo.


viernes, 13 de septiembre de 2013

POR EL CAMINO DE SANTIAGO: (XXIV) LEYENDAS 1

DESPUÉS, TODO SE SABE


EL BOSQUE
Entre Sarria y Paradela, pasado ya Barbadelo, existe un tupido bosque de castaños centenarios, que los lugareños aconsejan no atravesar a partir del atardecer. El castañal, vaya uno a saber la causa, es visto con recelo, de modo que si es preciso adentrarse en él, todos quieren salir pronto de su cobijo. Eso, entre los naturales de la zona, pues los peregrinos no saben nada y sólo ven la umbría acogedora del lugar y se adentran en él como en una romería inesperada dentro de su fatigoso caminar. Tal vez piensan haber llegado a un nuevo remanso de ese largo río que es el Camino, que nos transporta y nos deposita en algún lugar de sus orillas, pero sintiéndonos siempre en casa.

Aunque se sabe de muchos casos ocurridos allí y comentados en voz baja, pues “luego, todo se sabe”, yo sólo conozco uno con certeza y lo voy a relatar ahora, sin temor a lo que pueda ocurrir. El protagonista es un joven alemán, de nombre Ludwig, que hizo el Camino en verano de 2012. Lo hizo en solitario, si bien se veía por las noches con amigos en albergues concretados cada mañana. El día era para sus soledades y sus reflexiones, pues por lo visto debía arreglar muchas cosas propias de su vida.
Al entrar en Galicia no se sintió solo, más bien notó como una compañía
AQUEL ATARDECER
inefable, pero que sentía a su lado sin lugar a dudas. Desde entonces, los días, las caminatas o los descansos ya no volvieron a ser en soledad. De un modo inexplicable, Ludwig se sentía acompañado sin que eso le causase mayor zozobra. Más bien era una compañía agradable la que sentía.
Adentrándose en Galicia, Ludwig llegó a Sarria, visitó Barbadelo y, Camino adelante, se enfiló hacia Paradela al caer la tarde. En aquella ocasión el atardecer era especialmente hermoso después de un soleado día otoñal. Al poco comenzó a subir la niebla y hubo un momento en que se hizo dificultoso avanzar por el Camino. Nuestro peregrino lamentó no haber quedado a pernoctar en el priorato de Barbadelo, pero ya no era oportuno emprender la marcha atrás.
ERMITA DE RUDESINDUS
En esto, comenzó a escuchar el sonido de una campana que, cual faro sonoro, le guió hasta una ermita perdida, de la que no tenía datos en ninguno de sus libros. Al llegar, un fraile joven le atendió cordialmente casi como si le estuviese aguardando. Dijo llamarse Rudesindus y charlaron hasta bien entrada la madrugada. Entre ellos pronto nació una estrecha sintonía que hizo que las confidencias fluyesen tranquilamente de uno a otro. Los consejos más íntimos y los recuerdos mas guardados, todo apareció en aquella tranquila noche de niebla. Los problemas del peregrino pronto quedaron al descubierto y, si bien ninguno de ellos fue resuelto, Rudesindus la ayudó a verlos desde otra perspectiva más real y a la medida de sus posibilidades personales. 
También Ludwig comentó la sensación de compañía que sentía desde tiempo atrás, pero a eso Rudesindus sólo sonrió y guardó silencio. Casi al amanecer salieron a dar un paseo por el monte. La niebla ya se había disipado y en el cielo las estrellas auguraban el pronto amanecer de un hermoso día. Durmieron junto a una acogedora chimenea que lanzaba una luz ya mortecina y un calor como de hogar.
Al despertarse, Ludwig lo hizo sobre un lecho de musgo. De la ermita, de Rudesindus y de la chimenea no quedaba nada, absolutamente nada. También había desaparecido aquella sensación de compañía que tenía desde hacía bastantes días. Sólo le rodeaba el silencio, ese profundo silencio del bosque gallego en otoño, que inundaba todo el entorno.
RUDESINDUS EN VILAR DE DONAS
Ludwig retornó al Camino y, si bien preguntó y preguntó, nadie quiso explicarle nada de lo que decía haber vivido, si bien todos sonreían con cierto aire socarrón al escucharle. Fue en la iglesia de Vilar de Donas donde tuvo un profundo sobresalto, pues en una lápida sepulcral de la iglesia, estaba tallada perfectamente la imagen de Rudesindus, un monje guerrero del siglo XIV, cuya función principal era la de defender y orientar a los peregrinos.
Cuando relató su experiencia a los responsables del templo, éstos no quisieron decirle nada al respecto, pues como ellos mismos dijeron a modo de disculpa, “después, todo se sabe”.

miércoles, 17 de julio de 2013

CON LA MELENA AL VIENTO

EL ORIGEN DE MI COMENTARIO
En mi entrada de 11 de julio pasado, decía refiriéndome a una imagen de la Virgen “la melena a la vista”, una frase que tal vez requiera una explicación por mi parte. Voy a darla ahora mismo extraída de mis propias reflexiones, cosas que pienso mientras miro el entorno, evoco recuerdos y contemplo el presente.
En nuestra cultura, la cabellera es un elemento corporal importante. Incluso, solemos referirnos a ella para señalar a una persona alejada y de quien desconocemos el nombre: “aquella rubia”, “aquel calvo”, "aquella morena de trenza”, “aquel de pelo cano”.
Por otra parte, en las mujeres, esa misma cabellera ha alcanzado un cierto significado de intimidad exaltado en las religiones derivadas de la Biblia: digamos que las mujeres recatadas la ocultaban a la vista de extraños, mientras que las de vida licenciosa la exhibían como un exponente más de sus oficios.
Aún hoy, las mujeres árabes tienen su melena suelta al estar en sus
PIETÁ
casas, pero al salir a la calle la ocultan bajo velos u otro tipo de prendas. Las mujeres de religiones cristianas hicieron algo similar hasta hace poco tiempo, si bien algunas, pertenecientes a grupos concretos siguen con estas prácticas. Determinadas monjas católicas continúan ocultando sus cabellos bajo tocas, prendas muy habituales en las mujeres medievales. Hasta después del Concilio Vaticano II, las mujeres católicas cubrían sus cabezas con velos al entrar en iglesias.
INMACULADA DE MURILLO
UNA NIÑA
Dentro de esta tradición cultural, la casi totalidad de representaciones de la Virgen nos presenta a mujeres con la cabellera cubierta. Ésta ha sido una tónica casi general, con algunas excepciones como pueden ser las Inmaculadas de Murillo y Zurbarán, la Virgen del Camino, de Lugo, y algunas pocas más. Si nos fijamos en estas dos Inmaculadas que he citado, podemos comprobar que representan a niñas casi recién salidas de la infancia, una edad en la que no era preciso velar la cabellera. La Virgen del Camino, de Lugo y otras representan maternidades con pelo suelto. Una madre no tiene nada de niña y no encuentro explicación a estas representaciones excepcionales. Es decir, el porqué la inquisición las toleró. Porque la inquisición, aquella abominable manera de interpretar muchos modos de vivir y de pensar, se metió por medio desde que el Concilio de Trento dictó normas sobre todo lo posible. También acerca del culto y el modo de vestir a los santos. La inquisición se erigió en guardiana de los dictados tridentinos sin que nadie se lo pidiera, y ya sabemos lo que ocurrió.
VIRGEN DEL CAMINO. LUGO
A veces me he preguntado cómo la inquisición transigió con estas imágenes que rompían los modelos prefijados de la virgen, sus símbolos. No dispongo de respuesta, la verdad, pero me gusta pensar que una vez que se han fijado los cánones con que se representan determinadas ideas, símbolos o personas, con lo que cuesta conseguirlo (culturalmente hablando), debe ser difícil aceptar representaciones alternativas, que puedan romper las normas pautadas. Por eso comprendo menos esas excepciones en la iconografía mariana.
Ahora quiero volver a hablar de la imagen del monasterio compostelano
MARIA MAGDALENA
de Sampaio Antealtares. Realmente esa imagen es una gran ambigüedad, pues no sabemos si representa a una mujer que está cubierta o destocada. Alguien foráneo diría que, en ese plan, es una imagen muy gallega. Algo así como aquel que, según el tópico, no se sabe si sube o baja una escalera, o el sibilino “sí, pero no, aunque en el fondo no, pero sí”… Aunque tal vez con ese modo que se nos atribuye, podría decir que sí, que se salvó de las iras de Torquemada, tal vez porque en relación a su melena, lo más fácil era que “quién sabe”. Una suerte para nosotros que se haya salvado de las iras del fraile, pues gracias a eso podemos disfrutar de una hermosa talla barroca.  
Por el contrario, María Magdalena, mujer de vida licenciosa declarada, siempre aparece con toda su melena desplegada en plan de recordarnos su vida anterior. Como modelo, debió ser un recreo para los retratistas de cualquier época al poderse entretener  representando su melena al viento.


viernes, 18 de agosto de 2017

Paseando por el monte

Mis grandes reflexiones sobre biología suelen surgir del mundo vegetal. Tengo muy claro que es así, y la verdad es que me alegra que ese mundo tan asequible, para quien quiera verlo, sea el que me inspire la mayor parte de lo que digo en este blog. Normalmente, cuando paseo, silencioso, miro y reflexiono. O charlo con quien venga conmigo y la mayor parte de las veces terminamos hablando, cómo no, de lo que nos rodea. De biología vegetal.



Estamos en un momento del año en el que las plantas con flor están en su esplendor, así como los insectos. Cito juntos ambos grupos porque, biológicamente, se necesitan unos a otros. Las plantas necesitan a los insectos para polinizarse entre ellas (hay muchos casos de flores autoestériles aunque sean hermafroditas), y los insectos necesitan a las plantas para alimentarse. Así de sencillo.


Como ofrecidas al viento


En el ciclo anual, las primeras flores que aparecen, siempre cuando aún están aquí los fríos de febrero, son las de frutales. Y se abren aunque haga frío, lo cual siempre asombra a los mismos (“con el frío que hace, ya hay flores…”), pues no saben que para florecer, las plantas no obedecen a las temperaturas y sí a los fotoperíodos. Es a mediados de invierno cuando ya vemos las primeras flores, entre ellas las camelias.

La verdad es que en esos tiempos, con esas temperaturas, pocos insectos hay, aunque pronto los habrá. Si las flores que se abren entonces dependiesen de ellos, es posible que se marchitasen sin haber sido polinizadas. Pero hay polinización, aunque no haya insectos. En esos días fríos, el viento es el gran polinizador. Un polinizador nada específico, pero eficaz.

El viento arrastrará ese polen

Las corolas de las flores abiertas son grandes, amplias, con los estambres largos y al descubierto. Generan mucho polen, pues solo el azar determinará que caigan en los lugares apropiados. Esta gran cantidad de polen es capaz de originar alergias primaverales. Muchos frutales tienen este tipo de floración y polinización: almendros, ciruelos, cerezos, naranjos y un largo etcétera, a veces tienen épocas efímeras de floración, pero alegran nuestra vista con su belleza y la noticia, implícita, de que el invierno termina y el buen tiempo está en puertas.

Muchas frutas vivirán un lento y largo progreso antes de estar maduras y listas para ser comidas. Necesitan del calor del verano (ahora sí necesitan calor) para que en su interior se realicen las reacciones precisas que terminan produciendo esos sabores tan peculiares. Un proceso largo, lento y sensible que conocemos como maduración.

Más polen para el viento

Tal vez, no recuerdo bien, las plantas polinizadas por el viento son las más primitivas evolutivamente hablando. Es un tipo de polinización que lleva mucho gasto energético, pues cada grano de polen es portador de un genoma completo y sintetizarlo requiere mucha energía, claro que peor es la extinción.

Cuando, en épocas geológicas posteriores, aparecieron insectos capaces de polinizar, las plantas pudieron ahorrar la formación de tanto polen. Ahora, tienen que producir néctar y un olor especial para atraer a sus polinizadores. Hay muchos casos de formaciones complejas que nos indican relaciones intensas entre flores y polinizadores. Son bonitos casos de coevolución, un proceso en el que un factor actúa como seleccionador del otro, dando como resultado que evolucionan conjuntamente y se van adaptando cada vez de modo más intenso uno al otro.

Un dúo frecuente

Si somos asiduos paseantes del monte, estamos acostumbrados a ver abejas rodeando Dedaleras u otras flores, pero hay relaciones muy interesantes entre algún tipo de flor y su polinizador. A veces estas relaciones son muy específicas, en el sentido de que una flor concreta es polinizada por un solo insecto. Una relación buena sin competencia, pero con una dependencia peligrosa, pues si falta uno de los dos, el otro también peligra. 

Hay todo un mundo que nos puede resultar extraño, desconocido. Es el que rodea los procesos de floración y su posible sincronía con el nacimiento de los polinizadores. La polinización y sus medios, pues puede ser el viento el que poliniza, o los insectos o tal vez son otros agentes. Un mundo que nos resulta extraño, ajeno, es el definido por procesos de maduración y la necesaria dispersión de semillas. Se juega mucho el reino vegetal en todos estos procesos, y puesto que son importantes para los vegetales, son importantes para todos. Repito una idea que ya he expuesto aquí en otras ocasiones. Los vegetales podrían vivir sin nosotros, pero nosotros necesitamos totalmente de ellos. Recordemos el ciclo de la energía.

Las camelias silvestres tienen
los estambres al aire

Existe una recóndita armonía en el mundo natural. Estudiarlo abre los ojos a un sinfín de sorpresas y maravillas. Conocer ese mundo nos coloca en nuestro sitio, lejos de la época en que nos creímos Reyes de la Creación. Somos una especie más y, por si fuera poco, la única destructiva. Eso es lo que más me duele, nuestro total desconocimiento de unos pocos principios que rigen nuestro entorno. Los planes actuales de estudio parecen no estar encaminados a que los estudiantes de hoy, gestores del mañana, conozcan el medio en el que vivimos y desarrollamos nuestras actividades. Hoy, muchos niños conocen el nombre científico de Dinosaurios, y los repiten ante las sonrisas bobaliconas de padres y abuelos. Yo me pregunto paras qué les sirve saberlo. Pero esos mismos niños desconocen el nombre de cinco animales o cinco árboles propios de la fauna o de la flora de su localidad. Y no sólo ignoran sus nombres, tampoco los reconocen si se les pone ante ellos. Para decir esto, me baso en un estudio realizado en diferentes países europeos y americanos.
Es lo que hay.

Sus semillas no pueden atascar el tubo
digestivo del ave portadora

Al fin y al cabo, un plan de estudios es una herramienta con la que se pretende que los estudiantes tengan una formación concreta. Me gustaría conocer esa finalidad en cada caso.

Mientras, en botánica siguen habiendo detalles, muchos detalles que descubrir. Decimos que muchas aves dispersan las semillas, pues comen los frutos, generalmente bayas, y en sus excrementos las expulsan sin haberlas digerido. Todo eso es cierto, pero hay una condición estructural: las semillas deben caber por el tubo digestivo del ave. De no ser así, se podrían producir trastornos intestinales e incluso la muerte del ave. Por suerte, cada ave sabe bien qué tipo de fruto puede comer. Los aprendizajes en la naturaleza son rotundos.

Los únicos que no aprendemos somos nosotros.

sábado, 7 de noviembre de 2015

¿Cuántos machos, cuántas hembras?

NUESTRO UROGALLO
Una amiga entrañable está preocupada por animales vertebrados de nuestra fauna. En ese plan, soy pesimista en cuanto a su  posible conservación. Depende de políticas acertadas y proyectadas a largo plazo. Pero también depende de cada uno de nosotros, y tengo mis dudas. Para ella, María de nombre, escribo estas reflexiones. 



Hace un tiempo, reunidos unos amigos charlábamos de temas relacionados con el medio ambiente de Galicia. Uno de ellos, bien intencionado, comentó que, en la Sierra de Ancares, el urogallo “ya” no estaba en peligro de extinción, pues había unos veinte ejemplares por la Sierra. Como biólogo, me pareció una población pequeña, pero para tener más datos pregunté que cómo se distribuían por sexos esos veinte individuos. Mi amigo, algo picado, comentó con retranca que ya “salió el de genética…” La conversación cambió de tono, siempre cordial. 

POBLACIÓN URBANA
Se me hizo preciso aclarar cuatro conceptos. Una cosa es el tamaño censal de una población. Es decir, el número de individuos que encontramos después de realizar un censo y que simbolizamos como N. Tiene importancia biológica, pues ese tamaño puede venir determinado por criterios de territorialidad, disponibilidad de recursos, número de predadores y demás factores que lo limiten. El número de individuos que puede haber en un territorio no es ilimitado, hay que tenerlo claro.

Esos veinte urogallos que había en los Ancares, deberían constituir una población biológica para suponer que por sí solos eliminan el peligro de extinción, como nos quiso hacer ver nuestro contertulio. ¿Es así? Primero conviene comentar lo que en biología entendemos por “población”, un concepto muy operativo.

Para los biólogos, una población es un conjunto de individuos de la misma especie que comparten espacio, tiempo y algunas más características biológicas que determinan una alta cohesión reproductiva y ecológica. Indudablemente, los miembros de una población se reproducen entre sí y tienen hijos fértiles. El requerimiento conceptual y funcional de que se produzcan hijos fértiles implica que esa población es capaz de autoperpetuarse sin necesitar ayudas externas de ningún tipo para hacerlo.

EN LUGO, FORMAN PARTE DEL PAISAJE
CELESTE
Entramos en terrenos evolutivos al decir que una población debe (biológimente hablando) originar la siguiente. Esto garantiza, dentro de lo que cabe, la perpetuidad de esa población en ese hábitat. Para que se produzca ese proceso, insisto, cada población debe generar la siguiente. Desde una óptica biológica, a la población le resulta indiferente reproducirse, pero el proceso es fundamental para la especie a la que pertenece. En urogallos (como en todas las aves, mamíferos y muchas otras especies animales y vegetales), la reproducción es sexual, es decir, implica a machos y hembras. Por eso yo preguntaba que, dentro de la población censal de 20 urogallos, cómo se repartía este censo entre machos y hembras. Es aquí donde aparece el concepto de “tamaño eficaz de población” (Ne), que viene a decir a cuántos individuos reproductores equivalen los 20 de que hablaba nuestro amigo.

Existen fórmulas para calcular este tamaño eficaz. Todas ellas tienen en cuenta el número de machos y de hembras, además de factores influidos por el modo de reproducción. Y en todas, el
SEGURO QUE EL TRIGAL ESTÁ CERCA
número de machos y el de hembras interactúan como producto, de modo si una de las cantidades es igual a cero, el total también lo es. Si todos son machos, (hembras = cero) o todas hembras (machos = cero), el tamaño eficaz es cero. Cuando el tamaño es cero, la población está abocada a la extinción, para comprenderlo no hace falta aplicar fórmula ninguna. En esas fórmulas es fácil ver que, dentro de un tamaño censal dado, el valor máximo se produce cuando el número de machos es igual al de hembras.


Una fórmula muy utilizada es la siguiente, aunque tiene sus limitaciones:

                   (número de machos)  x  (número de hembras)
Ne = 4 x ---------------------------------------------------------------------
                        Número total de individuos en la población

Donde "Ne"  representa el tamaño eficaz de la población.

¿Por qué el calificativo de eficaz? Porque se define en términos evolutivos, desde el punto de vista de permanencia de la población en un territorio dado. Esos individuos, los reproductores, serán los que transmitan sus genes a la generación siguiente y quienes contribuirán, a que ésta permanezca en su hábitat. 

POBLACIÓN SILVESTRE


Algún machista cateto (todos los machistas lo son), dirá que el tamaño ideal está formado por un macho y las demás, hembras. Corroborará su dicho con una sonora carcajada de hombre sabido. Yo le diría que no tratamos de un gallinero, donde las aves están sometidas al cuidado humano. Hablo de una población autónoma, capaz de autosustentarse. Y esa que él propone con risotadas estentóreas produciría una descendencia en la que todos los miembros serían medio hermanos, existiendo una fuerte tendencia a la consanguinidad en generaciones sucesivas. Mejor que calle el machista, escuche e intente aprender, que siempre le puede quedar algo.

viernes, 1 de diciembre de 2017

La luz, divino regalo

Según la Biblia, el primer día, Dios creó la luz. En algunos pasajes del evangelio de San Juan, se relaciona a Jesucristo con la luz. Siempre la luz ha tenido significado divino para las diversas culturas. Así hasta hoy.

Catedral de Santiago de Compostela
Alguien me dice que el rayo presente en una foto mía, publicada aquí, le evoca la divinidad. La verdad es que lamento tal evocación, pues un fenómeno natural, perfectamente predecible, y de periodicidad conocida, no debería evocar nada divino, que suele ser sinónimo de inusual, extraordinario, A los hombres de ciencia no les gusta la idea de un Dios contraviniendo las leyes naturales. “Dios no juega a los dados”, dijo Einstein cuando, admitiendo su existencia, rehusaba la idea de que rompiese las leyes naturales, impuestas por Él mismo, dando paso al azar. Otra cosa es nuestra manía de atribuir al azar aquellos fenómenos cuyas verdaderas causas desconocemos. 

Esto de Dios y las leyes que rigen la naturaleza ha sido objeto de muchas y profundas reflexiones por parte de filósofos y científicos. A la gente de la calle nunca le importó nada, si bien algunas veces persiguió de manera cruenta a quienes, se decía, alteraban el orden establecido diciendo que tal orden era falso y que había otro más certero. También conviene decidir qué entendemos por “orden establecido”, claro, pues el favor popular es algo de lo que conviene dudar.

Hablando de Dios, su Creación y sus leyes, Descartes dijo que al día siguiente de haber creado el Universo, Dios emitió las leyes por las que se regiría, dejó todo funcionando de modo exacto, y se dedicó a otras cosas. A nosotros, decía Descartes, nos corresponde estudiar el modo en que las cosas funcionan y, al hacerlo, estamos estudiando a Dios a través de sus obras. A esto se llamó teología natural desde los tiempos de los Padres de la Iglesia.

El concepto de milagro, como alteración del orden establecido, nunca entró en las ideas de filósofos ni científicos. Jamás se rehusó exponer las propias ideas acerca de la divinidad y todos ellos, hasta el siglo XVIII, indicaron en sus obras sus respectivas ideas de Dios y de su incidencia en el mundo. A partir del siglo XIX, las creencias de los escritores pasan a ser algo personal, privado de cada uno. Por tanto, ya no se exponen en las obras científicas ni filosóficas, ni se pueden deducir a partir de ellas. 

Catedral de Lugo

De todos modos, eso de relacionar la divinidad con manifestaciones inesperadas o de bajísima frecuencia, ha sido una costumbre muy recurrente en la historia de nuestro pensamiento, desde las religiones más antiguas conocidas. Los primeros que se alzaron contra tal manera de pensar, fueron los filósofos jónicos que, ya en el siglo V a.C, dijeron que los fenómenos naturales se tenían que explicar mediante causas naturales, que era preciso encontrar mediante el estudio. Como corroboración de lo que decían, predijeron un eclipse solar y acertaron.

Tierras del Deza

No siempre los diferentes descubrimientos fueron objeto de alabanza. Muchos sabios sufrieron persecuciones de diversa índole. No voy a citar ningún nombre, pues no es ésta mi intención ahora. Pero no fueron pocas las veces en que se creyó que el avance científico atentaba contra la religión.

Es curiosa la dualidad, entre ciencia y creencia (a veces en forma de religión) y sus antagonismos. Las religiones, todas, tienden a tranquilizar a sus seguidores, relatándoles mitos que agradan y que contribuyen a hacer más llevaderas sus vidas. La ciencia se preocupa por explicar el entorno y lo que ocurre, sirviéndose de los conocimientos disponibles en cada momento histórico. Nunca la ciencia busca la tranquilidad ni la felicidad de sus seguidores, eso es cosa de cada cual y de su modo de acomodarse a la realidad. La ciencia, simplemente, ofrece interpretaciones pretendidamente fieles y, siempre, en constante revisión lógica, pues nuevos descubrimientos obligan a replantearse los conocimientos previos.

Hay cosas que las tenemos bien sabidas, y así en invierno el sol está bajo en nuestro horizonte europeo. El rayo de la foto lo vemos gracias al llamado efecto Tyndall, que es el fenómeno físico que hace que las partículas coloidales presentes en una disolución o en un gas, sean visibles al dispersar la luz. Eso es lo que ocurre cuando ese rayo de sol atraviesa el interior de las catedrales. Si bien sólo entra en ellas en días del solsticio de invierno, cuando está bajo sobre el horizonte. Si vemos el rayo es porque hay polvo en suspensión, o humo en el aire de las catedrales y no creo que, en esto, tengan que mediar divinidades. De hecho, es un fenómeno predecible para esos días con la única condición de que no haya nubes y, por tanto, luzca el sol.

Presento fotos de rayos de sol penetrando en las Catedrales de Lugo y Santiago. No hice más fotos de ese tipo, pues tampoco voy fotografiando rayos de sol que atraviesen cristales sin romperlos ni mancharlos.

Nubes en la Chaira lucense

Si a pesar de saber sus causas físicas, uno se siente sobrecogido por la belleza o por cualquier otra causa personal, es algo muy respetable por mi parte, faltaría más. Sentirse emocionado ante algo bello, es una suerte que conviene cultivar, pues produce muchas sensaciones felices.

viernes, 4 de enero de 2019

Más sobre "vida"

Me gustaría añadir algunas reflexiones a mi entrada anterior sobre seres vivos, y voy a hacerlo. Hablar de los seres que viven, que tienen vida. Pero, ¿qué es vida? Es una pregunta que ha tenido diferentes respuestas a lo largo de la historia. Hoy han cambiado mucho nuestros conocimientos y conceptos sobre este tema. 

sábado, 21 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD

Paso una de estas tardes, lluviosa y fría, leyendo un libro bonito, ameno e instructivo. Titulado “Cartas europeas de Navidad”, hace unos años lo regaló una empresa entre sus amigos y clientes en las fiestas navideñas.


Los autores de las cartas son personajes fundamentales en nuestra cultura: Bela Bartok, Erasmo de Rotterdan, Luis de Góngora, Teresa de Ahumada y así, hasta diecinueve autores. Diecinueve formas de ver la vida cotidiana y la Navidad en diferentes épocas, desde el siglo XVI hasta el XX.
¿Que qué encuentro en ellas?. A veces la nostalgia de quien pasa la Navidad fuera de su hogar, como es el caso de Bela Bartok, que añora a sus hijos en su Hungría natal cenando solos en la nochebuena de 1940. Son entrañables sus frases llenas de cariño, castigado por la lejanía. Hay cartas que destilan el ajetreo de alguien que no dispone de tiempo debido a la intensidad de su vida. En otras aparece, se deja ver, cierta sensación de cansancio. Ya digo, diecinueve maneras diferentes de vivir esta época en otros tiempos.
Como en botica, hay de todo. No obstante todas tienen un denominador común. Los autores, eran tiempos pasados tal vez incomprendidos para muchos de hoy, hacen un alto en sus actividades para tomarse un tiempo e imaginar que se mantiene un monólogo con la persona a quien se destina la carta.

Tardarían tiempo en llegar a sus destinatarios, pero están repletas de pensamientos profundos, de cavilaciones sobre lo propio y lo ajeno. Por eso mismo, estos contenidos trascienden más allá de la simple carta para transformarse en pequeñas reflexiones útiles a muchos lectores.
Con las ideas acerca de la familia, el cariño, el trabajo o los deberes, los escritos nos hacen ver los conceptos que sus autores poseían sobre valores de entonces que aún son importantes en los tiempos actuales. Tal vez perennes para los humanos, pero digo “tal vez”. No me atrevo a dogmatizar.
Y, claro, sus comentarios acerca de la Navidad. Se deja ver la idea de una celebración serena, familiar, rebosante de cariño y sin mayores pretensiones que las que pueden aportar los seres queridos alrededor de una mesa llena de manjares adecuados a la época. En todas las cartas se intuye que, para sus autores, el calor familiar es lo esencial de las fiestas que estamos viviendo.
Para muchos de nosotros, ese sigue siendo el valor de estas fiestas, lejos del loco y absurdo festival consumista en que las han transformado. 
Siendo adolescente escuché un villancico sudamericano que venía a decir que la Navidad “se la apropiaron los ricos pa secuestrarla y venderla”. No quiero comentar esto, pues su veracidad me da dolor. Ya en la década de los sesenta, una empresa lucense aconsejaba por radio “practique la elegancia social del regalo…” y así hasta nuestros días, consumo sobre consumo. El mensaje ha ido creciendo como una bola de nieve y ha atrapado a muchos.
Hay amigos a quienes la Navidad produce tristeza, claro. Es el recuerdo de los que faltan, de los que se han ido. Pero también están los que han llegado a nuestro lado y llenan de alegría nuestras vidas. Es un ciclo vital en el que estamos metidos. Disfrutemos de ese ciclo del que tenemos la suerte de  seguir participando.
Porque eso es lo que celebramos con los nuestros en estos días, en el solsticio de invierno. Que la vida renace y, de momento, sigue contando con nosotros.
Ahora, en el día más corto del año, deseo feliz Navidad a quienes me hacen el gran regalo de su amistad y su cariño.

viernes, 8 de junio de 2018

Luz natural

Según la Biblia, el primer día Dios creó la luz. En algunos pasajes del evangelio de San Juan, se relaciona a Jesucristo con la luz. Siempre la luz ha tenido significado divino para las diversas culturas. Así hasta hoy. 

viernes, 11 de septiembre de 2015

Escultura popular en el Museo

LAS TRES IMÁGENES QUE COMENTO
En el Museo Provincial de Lugo, quiero decir y supongo que como tal se entiende el título. En su claustro, hermoso, estilizado, apuntando en él el nacimiento del gótico, encuentro múltiples motivos para echar mi pensamiento a volar, a divagar sobre las mil cosas que son capaces de evocarme todo cuanto hay en él expuesto.


A veces son obras cargadas de historia, de historia nuestra, como las lápidas, aras y estelas funerarias. Otras veces los relojes de sol me hacen pensar en tiempos palaciegos de hidalgos locales. También hay figuras, esculturas, en las que encuentro un entrañable aire popular, ese adjetivo tan vidrioso cuando se aplica a este tipo de obras.

¿Qué qué entiendo yo por arte popular? A diferencia de un arte que pudiéramos llamar ·académico”, al arte popular lo podríamos considerar como el hecho para el pueblo o por el pueblo. En ambos casos, pensamos en gente de gustos más sencillos, puede que con criterios menos especializados ni impregnados de esas consideraciones que se suelen tener en cuenta en el momento de enjuiciar una obra.

Tal vez, lejos de parámetros clásicos, el arte popular busque simplemente transmitir una idea, una emoción, un sentimiento. En este plan, se busca, pienso yo, un recuerdo o una evocación sin mayor pretensión. Solo se quiere eso, inspirar, recordar.

ANGUSTIA
El artista popular, cuando hablamos de arte realizado para o por el pueblo, tiene claro lo que debe representar. Creo que sabe captar los rasgos esenciales de esos hechos. Una vez captados, los plasma con pocos trazos, pero con tal fidelidad que todos sabemos interpretar lo que se ha querido representar. Normalmente se trata de figuras simples, en actitudes concretas y fácilmente reconocibles por esas mismas actitudes. El estilo, ya no sé qué decir de su estilo. Algún historiar ilustre dijo que en Galicia vivimos un románico permanente y no voy a ser yo quien le contradiga. Eso en cuanto al estilo en general, si bien hay detalles impregnados del sentir gótico y del barroco.

Voy a imaginar un taller con un maestro afamado en el trabajo clásico y con honorarios también clásicos. Es posible que, sin tanto presupuesto, hubiese quienes querrían una talla de la virgen o de un santo. Puestos a buscar quién se la pudiese esculpir, pensaron en un muchacho joven, del taller del maestro, afamado por sus buenas maneras pero con mucho por madurar, y le encargaran la obra a realizar en sus ratos libres. Que ¿por qué imagino esto? Porque muchas veces los autores de piezas populares nos muestran, casi sin pretenderlo, estar cerca de fuentes clásicas de inspiración. Por eso. Porque a veces se me hace difícil imaginar cómo pudieron llegar detalles concretos de corte académico a los autores populares. Esta puede ser una explicación. También se puede tratar del artesano que formó parte de un taller, pero que tuvo que regresar a su lugar de origen, donde se estableció sin mayores pretensiones. Incluso ese aire de la inspiración, que sopla donde quiere, pudo posarse sobre alguien a quien ahora calificamos de autodidacta. Y mil posibilidades alternativas.

ROSTRO DE LA ANGUSTIA
Con estas reflexiones, estoy en el claustro de Museo, frente a tres imágenes de la Virgen con su niño. O con su hijo adulto, pues una de ellas representa una Angustia, en granito policromado. Realizada en el siglo XIX por canteiros de Román,(Vilalba), representa a una mujer con manto y zapatos de color negro, que tiene en sus rodillas a su hijo muerto, con melena y barba también negras. Es una figura esbelta, tal vez hecha para estar situada en el reverso de un cruceiro. Su aspecto es triste, tal vez porque así es la cara de la Virgen. Pero nadie dice que tenga que ser alegre la imagen de una madre con su hijo muerto en su regazo. Ayudándose con la policromía, el escultor nos ha dejado una imagen desgarradora de la Virgen.

Otro aspecto, también porque es otro momento de la vida en este caso alegre, es el de una Virxe do Leite. Vamos, una Virgen dando el pecho a su hijo. Esta imagen es una preciosidad. La madre, modosa, tiene la cabeza inclinada porque el escultor intuía que tal gesto representa humildad. Gruesa, con amplias caderas, como cualquier madre que amamanta a su hijo, está apoyada en un


VIRXE DO LEITE
asiento bajo. Desde sus rodillas vemos que caen varias prendas del vestuario femenino, que a ras de suelo, se alzan algo para dejar que asomen los pies. Nada de primores palaciegos ni de representar a la madre como a una princesa en la que todo fuese lujo y glamur. Con manto y joya al cuello, modosa, da el pecho a su hijo. Efectivamente, tenemos una bonita representación del gesto maternal de una mujer con su hijo al que, a decir verdad, tiene muy desabrigado en aquella Galicia fría, como debió de ser cuando se esculpió la imagen. Tal vez esa desnudez no sea más que una concesión a la libertad del artista, no obligado a una estricta representación. Imagino a la modelo. ¿Cuál sería su nombre? Tal vez Lola, Manola o Pepita. Vaya uno a saber cómo se llamaría esta moza campesina que sirvió de modelo al escultor. Allí sigue en el claustro, dando de mamar a su hijo. Una preciosidad de figura. Y alegre, como cualquier madre que alimenta a su hijo.

Hay otra Virgen, que parece sentada, pues así se explica la postura del niño. Encuentro rasgos góticos en la composición y me explico. En la época del gótico, las Vírgenes se representan manteniendo relaciones maternales con sus hijos. Para quien contemple la
VIRGEN CON NIÑO
escultura queda claro que se trata de una maternidad. En este caso, el niño, vestido con túnica de manga corta, mantiene cerrado el manto de su madre. Una relación que también encontramos en la Virgen del Pilar. Me gusta esta imagen del Museo Provincial de Lugo. Una Virgen majestuosa, serena, con la mirada al frente y con un hijo al que sostiene de modo teatral (en la realidad, ese niño se caería al suelo). Mantos con pliegues bien dibujados. Y un detalle, para mí entrañable: el escultor dejó entrever los pies del niño, descalzos. Y mas que los pies, lo que nos deja ver son diez deditos muy juntos, en fila, de la misma longitud, que parecen las púas de un único peine.

Pero estamos ante esculturas populares, conviene que no lo olvidemos. Y los escultores tienen su ética y su estética. ¿Qué es más importante para aplicarla a una obra? ¿La ética? ¿La estética? Vaya uno a saber.

 
LOS PIES DEL NIÑO