viernes, 12 de febrero de 2021

Los seres vivos mueren

Siempre hemos sabido que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Nos dice el diccionario que morir es “Llegar al término de la vida”. También es estropearse definitivamente un aparato, desembocar un río y más cosas. Pero como buscamos una definición relativa a los seres vivos, la definición inicial es la se ajusta a nuestro deseo. 


Llegar al término de la vida, sin más, sin explicación de ningún tipo, porque esta definición de morir lleva implícito admitir que la vida se termina, algo que a los humanos nos cuesta mucho admitir. Pero quiero prescindir aquí de los humanos, pues en nosotros la muerte adquiere dimensiones diferentes a lo que ocurre en los demás seres vivos.






Tenemos una conciencia de dignidad que se resiste a ser perecedera y que plantea muchas preguntas acerca de la propia trascendencia, cuestiones a las que sólo las religiones y los sistemas filosóficos son capaces de procurar respuesta. Recordemos las muchas obras que ha generado la idea de la muerte, desde las esculturas funerarias, a los muchos Faustos o a las sobrecogedoras películas tipo “El séptimo sello” de Ingmar Bergman. Por otra parte, los dioses, siempre eternos en todas las religiones, regalaban la inmortalidad a los humanos que se habían distinguido por hacer cosas buenas con comportamiento altruista. Ese era su gran premio, la inmortalidad. 





¿Es terrorífico el morir? Para los humanos sí lo es de un modo u otro. Por eso la muerte siempre aparece representada como algo desagradable y con guadaña que, figuradamente, segará nuestras vidas. Por otra parte, no lo debemos olvidar, al separarnos definitivamente de seres queridos, genera en nosotros unas situaciones irreversibles de dolor a las que, una vez aparecidas, es preciso irse acostumbrando. La muerte, uno de los Jinetes del Apocalipsis, nos resulta espeluznante por ese halo de dolor e intranquilidad con que nos visita. 


Pero, ¿y los demás seres vivos? También en ellos termina la vida y, por tanto, se produce la muerte. Muchos animales mueren como nosotros, pero sin dudas metafísicas acerca del proceso que afrontan. Mueren y sus cadáveres aprovechan como alimento de otros seres vivos. Normalmente, como ocurre con nosotros, al morir lo hacen de modo individual cuando se trata de seres que vivieron como entidades discretas, pero cuando se trata de colonias, como corales, puede ser que algunos individuos mueran, mientras otros permanezcan vivos e, incluso, haya quienes nazcan dentro de la misma entidad colonial. 

También existen ocasiones en que los individuos, como tal, desaparecen si bien permanecen vivos en sus descendientes. Hablo de aquellos seres, no pocos, que se reproducen por bipartición. Ocurre que un ser se divide en dos, que son sus dos hijos únicos, que acaban de aparecer mientras que el anterior, el que se dividió, ha desaparecido, ya no existe como tal. ¿Ha ocurrido la muerte del ser inicial? Nadie se atreve a decir que si, aunque ya no exista como entidad propia. Ha desaparecido, si bien la “desaparición” como tal, no entra en la definición de muerte. ¿Podemos decir que hay seres inmortales mediante la reproducción? tampoco. Más acertado será hablar de estirpes constituidas por seres que no mueren, pero que desaparecen para dejar su sitio y sus funciones a sus descendientes. Si troceamos por completo una planta en múltiples esquejes, de modo que la plante deje de existir como tal, no diremos que haya muerto, aunque su entidad ha desaparecido. Su actividad biológica sigue presente en sus hijos en forma de esquejes que, al enraizar, serán nuevos individuos.


Los vegetales, como seres vivos que son, también mueren. Pero tienen sus peculiaridades. Por ejemplo, las plantas anuales están programadas para vivir un solo año y, al morir, lo hace todo el individuo, como en nuestro caso. Cuando viven más de un año, los procesos pueden ser peculiares. Por ejemplo, en los árboles de hoja caduca, las hojas mueren al llegar cada otoño, aunque esta muerte, también genéticamente programada, no afecta a la vida del individuo del que formaban parte. También, en árboles, puede ocurrir que se seque alguna rama, o más de una, sin que se vea afectada vida del árbol como entidad biológica. 

¿Qué ocurre con los cuerpos muertos? Los cadáveres de animales y vegetales muertos se descomponen por la acción de otros seres que se alimentan de ellos. De diversas formas, estos seres van descomponiéndolos, nutriéndose de sus restos, digiriendo sus componentes de modo que éstos, los componentes, vuelven a incorporarse a llos seres vivos, si acaso alguna vez habían salido de ellos. 

Porque, para mi entender, un ser muerto en mucho más que un mineral o una piedra. Aún hay en él mucha energía vital almacenada que aprovechará a otros seres. Sus componentes químicos, y la energía encerrada en ellos, pasarán a formar parte de otros seres dentro de la cadena biológica en la que están integrados. 

De todos modos, hay algo que quiero comentar. Entre todos los seres vivos, la nuestra es la única especie cuyos miembros pueden matar por matar. Hay otras especies, cazadoras, que matan para comer y eso constituye un proceso natural perfectamente estructurado en la biología. Me refiero a matar como un acto de total crueldad hacia otros seres: matar animales por diversión o, incluso, quitar la vida a otros hombres como un acto de suprema crueldad. 

Entre animales hay luchas feroces por diversos motivos de liderazgo, pero nunca el vencedor mata a su oponente. Existen ritos en los que éste reconoce su derrota y, una vez ejecutados esos rituales, no hay más violencia entre los anteriores contrincantes. 


5 comentarios:

  1. La vida va pasando y los seres vivos generamos una cadena que continúa activa cuando dejamos de existir.
    Abrazos
    Chiruca

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  2. Estirpes constituidas ue no mueren,esa es la frase con la que me quedo mi uerido profesor,por otra parte si tengo experiencia que Dios existe con hechos concretos,la muerte no esta vencida es el paso a la otra vida. Como siempre,,,,,,,

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  3. Gracias, Jose Maria, con tu comentario me indicas que msi escritos te dan motivo para algo muy humano, la reflexión. Es una alegría para mí ser capaz de provocar estas actividades. Un abrazo.

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  4. Apreciado Emilio: algo que siempre he pensado y que aparece marginalmente sugerido por alguna de tus frases ¿no tendrían mejor destino nuestros restos devueltos a la tierra, restituyendo componentes preciosos que nos fueron dados? Los 'modernos' enterramientos -que no inhumaciones- le hurtan a la tierra no pocos nutrientes. Tus reflexiones alumbran siempre otras reflexiones. Gracias.

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