viernes, 28 de febrero de 2014

SOBRE SERES VIVOS: TIEMPO DE CASTAÑAS

ESTAMOS EN OTOÑO
En Galicia, hablar de tiempo de castañas es dar rienda suelta a multitud de recuerdos mezclados con hechos actuales, pues la tradición sigue viva.
Estamos en la plenitud del otoño, con sus atardeceres dorados, aunque los días son notoriamente más cortos. Recuerdo esos días de San Floilán, soleados pero ya con fresco en los lugares de sombra, por no hablar de las San Lucas, algo después en el mismo mes, en las que ocurre tres cuartos de los mismo.
El verano ya es recuerdo y las últimas fiestas del año van transcurriendo con la puntualidad que marcan los calendarios. Aún vendrá la feria de santos en Monterroso, con aires de despedida. Después de ella, las celebraciones de San Martiño repartidas por toda nuestra geografía nos llevarán a un invierno profundo hasta llegar a San Antón Lacoeiro, bien entrado el mes de enero. Que yo recuerde.
En todas estas fiestas hay productos gastronómicos consagrados, como el pulpo en San Froilán, pero no es mi intención hablar de particularidades locales. Prefiero hablar de un producto que en esta época reina en todos los rincones de Galicia, como la castaña.
FLORES MASCULINAS
Los que saben de eso, nos dicen que fueron los romanos quienes trajeron con ellos estos árboles, que pronto se aclimataron a nuestras tierras. Su fruto, la castaña, fue fundamental en la nutrición humana, hasta que la patata la suplantó de modo mas saludable, aunque tendría que llegar el siglo XVIII para que tal cosa ocurriese.
Los castaños son consustanciales del paisaje en las provincias de Lugo y Ourense, donde encuentro la flora más autóctona. Los inviernos nos muestran los árboles desnudos y, conforme avanza la primavera y el verano, podemos asistir a su lenta maduración
LAS FLORES MADURAS.
ES PLENO VERANO
. En marzo y abril, se llenarán de hojas. En julio sus flores masculinas, más llamativas que las femeninas (el mismo árbol tiene flores masculinas y femeninas), darán la sensación de que el árbol está cubierto por telas de araña amarillentas, y ya no veremos nada más de su proceso biológico anual, hasta que nos encontremos con los frutos, los erizos, en tierra, maduros con sus castañas brillantes y como ofrecidas, mientras los árboles van adquiriendo una hermosa tonalidad dorada antes de que caigan las hojas.
Ante esa oferta, nos llenamos de alegría y comienzan unas fiestas populares con siglos de historia a cuestas: los magostos, que consisten en comer castañas asadas regadas con vino joven. Son fiestas propias, claro, de lugares con castaños, aunque ahora se quieren extender a lugares huérfanos de estos bosques- En los magostos nos encontramos amigos, vecinos y familiares. Son fiestas callejeras o celebradas en patios o alrededor de lareiras en casas antiguas. Como ocurre en las hogueras de San Juan, siempre son buenas ocasiones para convivir, actividad que se va olvidando. Las tardes frescas nos obligan a acercarnos al fuego que va asando las castañas.
En las ciudades, el tiempo de castañas también se manifiesta por la presencia de carritos que imitan
ASANDO CASTAÑAS, RECLAMO DE
NIÑOS Y NO TAN NIÑOS
una máquina de tren, no conozco la causa, en cuyo

interior hay un brasero que asa castañas, que serán vendidas a los viandantes. En Santiago, en Porta Faxeira no es raro ver colas de estudiantes esperando turno para comprar su cartucho.
Comento esto, tan supuestamente alejado de la biología, porque es una fiesta basada en la cita inexorable con la Naturaleza. Todos los otoños nos ofrecerá, generosa, sus frutos. Esa Naturaleza que a veces olvidamos, nunca es anárquica en sus ciclos y en sus manifestaciones y nosotros estamos acomodados a esas citas, tal vez sin darnos cuenta de su regularidad. 
Son múltiples las fiestas que en Europa se hacen con motivo de la aparición anual de productos naturales, en cada sitio los suyos, pero siempre puntuales. 
Hablaré de algunos más porque me resulta muy bonito comprobar cómo hemos ido adaptando sus ciclos a nuestros calendarios. O viceversa. Muchas veces casi sin darnos cuenta. Del modo más natural.

jueves, 20 de febrero de 2014

SOBRE SERES VIVOS: EL VITALISMO

Cuando Newton descubrió que todos los seres estaban sujetos a la acción de una fuerza a la que llamó gravitación universal, (la gravedad), muchos estudiosos de animales y plantas indicaron que éstos, los seres vivos, también estaban sujetos a una fuerza interior, que era la que les proporcionaba la energía suficiente para poder desarrollar sus actividades y, de esta manera, poder vivir.

A esta fuerza, de naturaleza indefinida, se le llamó fuerza vital y vitalismo a la doctrina que la propugnaba. Según esta teoría, la vida era mucho más que una serie de reacciones físico-químicas y no podía ser explicada mediante leyes mecánicas. La vida estaba organizada por una fuerza superior, la fuerza vital, que no sólo organizaba, también coordinaba.
COMPUESTO ORGÁNICO
Según esta doctrina, la química de los seres vivos consistía en una serie de reacciones de compuestos especiales en los que de modo inefable radicaba la vida. Eran sintetizados exclusivamente por los mismos seres orgánicos, siendo imposible sintetizarlos en laboratorio, pues nunca se les podría insuflar su capacidad de generar actividad biológica. Puesto que eran los compuestos de los organismos vivos, su estudio constituyó la química orgánica, diferente de la que estudia los seres inertes, que recibió el nombre de química inorgánica.
Esta doctrina tuvo sus defensores en los siglos XVII y XVIII. A principios del siglo XIX comenzó a decaer perdiendo adeptos hasta llegar al siglo XX en que, salvo alguna escuela alemana, ya nadie tenía en cuenta el vitalismo por varias razones.
UREA. SU SINTESIS EN LABORATORIO
SUPUSO UN DURO REVÉS PARA EL VITALISMO
Una de ellas, y no la menos importante, es que en el año 1828, y contra uno de sus principios doctrinales, se sintetizó urea en laboratorio. Hubo que despedirse de la idea, esencial en el vitalismo, de que los compuestos orgánicos sólo se sintetizan mediante el metabolismo de los seres vivos, nunca en laboratorio. Al poco tiempo de haberse sintetizado la urea, hubo muchas más substancias propias de los seres orgánicos, que también fueron sintetizadas en laboratorio.
Por otra parte, muchos de los fenómenos y procesos biológicos, anteriormente atribuidos al vitalismo, a comienzo del siglo XX eran perfectamente explicables mediante leyes físico-químicas. Se suponía que los fenómenos que permanecían sin explicar, pronto lo serían conforme progresasen los conocimientos generales, como ocurrió.
LOS SABIOS DE HOY NO SUELEN RECURRIR
A ENTES EXTRAÑOS
Hoy vemos al vitalismo como algo romántico, sin base científica, pero con muchas posibilidades de generar teorías populistas basándose en la falsedad de presentar hechos supuestamente probados científicamente, pero sin decirnos nunca ni dónde se han probado ni dónde están publicados esos resultados.

También, cómo no, estos falsos científicos se basan en la bondadosa, y pusilánime, credulidad de muchos.

domingo, 16 de febrero de 2014

SOBRE SERES VIVOS: LA NATURALEZA DESPIERTA

A mediados de febrero, como estamos hoy, comienzan a despertar los seres que viven en la Naturaleza. No digo resucitan, pues para eso tendrían que haber estado muertos, y no ha sido así. Decir dormidos puede que sea mas preciso, aunque el adjetivo siga siendo confuso.

Aprovechando el día de tregua entre vendaval y ciclogénesis, he andado por el campo y, la verdad, cuando quien pasea por él le tiene cariño, hoy era un día para disfrutar.
RIO MIÑO DESBOCADO
Algunos árboles comienzan a florecer. No faltará quien diga que qué raro eso de que florezcan con el frío que hace. De nada vale que se les diga que no es el calor el que influye en esa actividad, sino el ritmo de ciclos alternantes de luz y obscuridad. Ritmos de días y noches. Cuando empiezan a estar a favor de ciclos mas largos de luz, las plantas despiertan. No sé cuál es el mecanismo molecular capaz de responder a estos estímulos, qué moléculas pueden llevar el control de las duraciones de cada uno de los ciclos y, al llegar éstos a unos niveles determinados y prefijados, desencadenar la respuestas que terminarán en la floración y posterior desarrollo fisiológico, hasta llegar a producir el fruto cuando el otoño esté en puertas. Es un proceso largo, pero sincrónico en todos los árboles de la misma especie.
FLORES DISPUESTAS PARA POLINIZAR Y SER POLINIZADAS
Y CAPULLOS POR ABRIR
Allí, en Xustás, junto a un río Miño con aguas desbocadas por las últimas lluvias, los frutales empezaban la aventura biológica de este año. Completamente desnudos  aún de hojas, sus corolas ya están abiertas, como corresponde a flores que serán polinizadas por el viento, con los estambres y pistilos expuestos a la más mínima brisa que transporte el polen desde un árbol a otro árbol. Por eso todos los árboles deben tener sus flores en el mismo punto del proceso de maduración floral, y hablo de sincronismo en ellos. Para que el polen procedente de un árbol encuentre maduro al pistilo de una flor asentada en otro. Aquellas que florezcan antes o más tarde, quedan fuera del proceso de reproducción cruzada y son diana de las actuaciones de la selección natural.
Pero todas estas consideraciones no son más que explicaciones de un hecho que está a la vista de quien lo quiera ver. Algo hermoso y que siempre me sorprende, no por repetido ni por presentido. Algo que tiene sus causas próximas y remotas.
Las causas remotas de que los árboles frutales florezcan, se van hasta los albores de la vida y a los reiterados procesos de mutación y selección natural hasta ir conformando el mundo tal como lo apreciamos hoy. Esto no quiere decir que hayan terminado esos procesos evolutivos, si bien hoy las formas y los modos estén muy fijados.

Las causas próximas de ese florecimiento que hoy he visto en los frutales de Xustás, se resumen en que la primavera ya está en puertas y, respondiendo a su llamada, la vida despierta.

viernes, 14 de febrero de 2014

SOBRE SERES VIVOS: EL AZAR, ACORRALADO

A partir de mi anterior artículo, tal vez pueda generarse la impresión de que creo que algunos fenómenos naturales, como la emergencia de caracteres, no se pueden estudiar. Nada más lejos de mi opinión, si bien creo que hoy por hoy no existen métodos para hacerlo de modo científico. Pero los habrá.
Uno de los grandes retos de quienes quisieron interpretar el entorno fue el de explicar la causa
BACO JUGABA MALAS PASADAS
de los fenómenos que en él se producen. En épocas pasadas, se atribuyó a los dioses el ser los artífices de todo. Así, cuando Eolo soplaba, había viento cuya fuerza dependería de su capricho. Cuando no se sabía nada del alcohol etílico ni de su presencia en el vino, ni mucho menos de la facilidad con que pasaba de éste a la sangre de quien lo ingería, las borracheras eran efectos de travesuras del dios Baco. Si dormíamos, era gracias al favor del dios Morfeo. Podría seguir contando efectos divinos sobre múltiples acciones nuestras, pero en este momento no es mi intención.

DEMASIADAS VECES LA CAUSA FUE EL AZAR
Mas tarde, cuando atribuir a los dioses la causa de los fenómenos cayó en decadencia y los hombres de ciencia buscaron los orígenes naturales que los provocaban, muchas veces se recurrió al azar como última explicación causal de los fenómenos. En realidad, atribuir al azar esas causas era una forma elegante de esconder la propia ignorancia. Muchos fenómenos atribuidos al azar hace apenas cincuenta años, hoy son perfectamente predecibles. Y predecir con éxito un fenómeno, indica que se conocen sus causas y las variables que las rigen.
Para mi, siempre ha sido motivo de reflexión que existan sabios que no quieran admitir la propia ignorancia en temas ajenos a lo que estudian. Otra cosa es qué entendemos por sabio. Tal vez ese concepto esté trasnochado y sólo sea aplicable a personajes del pasado, con saberes enciclopédicos, pero no hoy, cuando hay maestros que saben muchísimo sobre cosas puntuales, pero que pueden ser grandes ignorantes de otras materias.
Voy a exponer algunas cosas protagonizadas por eximios sabios.
- En la década de 1940, uno dijo que ya no quedaba nada por descubrirl
- Cuando en 1906 se concedió el Premio Nobel de física a Niels Bohr por su contribución al conocimiento del átomo, no faltó quien dijera que se premiaba un trabajo inútil.
- Cuando en 1962 se concedió el premio Nobel a J.D.Watson, F.Crick y M.Wilkins, tampoco faltaron quienes lamentaron el que se premiase la inutilidad de sus estudios.
- Un Premio Nobel de medicina, anunció que pronto toda la biología no sería mas que biología molecular, demostrando saber poca biología.
No voy a comentar estos hechos protagonizados, seguramente de buena fe, por eminentes hombres de ciencia.
¿Sabemos mucho? Es una pregunta simple, que pocos se plantean. Personalmente, creo que es mucho más lo que ignoramos que lo que conocemos. A la ciencia le corresponde ir interpretando el entorno en función de los conocimientos que se poseen en cada momento. Ya no es Eolo quien sopla, ni Baco quien juega con nosotros, ni Morfeo quien nos lleva en sus brazos. El azar va siendo acorralado como causa de muchos fenómenos y, como dijo Einstein, “Dios no juega a los dados” pera eliminar a Dios como causa de fenómenos aleatorios.
DIOS NO JUEGA A LOS DADOS
Creo que muchos científicos estudian cosas cotidianas, intentando explicarlas de modo que conozcamos mejor el entorno en el que nos movemos. Otros, a veces con espíritu más aventurero, se adentran en el difícil camino de buscar las causas de algunos fenómenos que aún nos resultan inexplicables. (Las causas, las causas, las causas, siempre las causas en ciencia). A los no científicos les apasiona conocer las causas de todo cuanto nos rodea y demandan explicaciones a quienes se dedican a la ciencia.
Ante fenómenos que no se pueden explicar con nuestros conocimientos actuales, he visto varias posturas por parte de hombres de ciencia. Unos dicen que son fenómenos inexistentes e intentan ridiculizar a sus defensores. Otros menosprecian las interpretaciones que puedan surgir a partir de otras culturas. Otros dicen desconocer sus causas, que existen pero que aún no se pueden estudiar, pues incluso no se dispone de métodos para hacerlo de modo adecuado, pero que esos fenómenos representan un reto para el estudio.

Me quedo con estos últimos.

jueves, 6 de febrero de 2014

SOBRE SERES VIVOS: EMERGENCIA DE CARACTERES

Decía Aristóteles que el todo es más que la suma de las partes. Hoy consideramos a Aristóteles como el padre de la biología clásica y, hasta la irrupción de la biología molecular, podíamos decir, sin temor a equivocarnos, que todas las ciencias biológicas nacían de las observaciones y comentarios suyos.

AGUA, QUIÉN LO DIRÍA...
Como decía el filósofo ateniente, en los sistemas organizados naturales pueden aparecen propiedades propias del sistema, que no se pueden predecir a partir de las propiedades de sus componentes. Son completamente nuevas y desaparecen al disgregar al sistema para llegar a sus componentes estructurales. Por ejemplo, el agua sin ir mas lejos y utilizando un compuesto conocido por todos. Nadie que no la conociese, podría predecir sus cualidades, propiedades o comportamiento físico-químico, por mucho que conociese al oxígeno y al hidrógeno.
A esa aparición de caracteres inesperados, o no deducibles a partir de los componentes, es a lo que se llama emergencia, y de ahí aparece el concepto de caracteres emergentes.
NEURONAS. DE SU NUMERO Y RELACIONES
EMERGEN CARACTERES
La emergencia de caracteres ocurre con frecuencia en los compuestos químicos, como el agua que he mencionado antes, pero también en otros compuestos inorgánicos y orgánicos. Los más relacionados con las actividades vitales, tales como la mencionada agua, el anhídrido carbónico, la glucosa y los genéricamente llamados principios inmediatos, presentan una gran cantidad de caracteres emergentes, todos ellos impensables a partir de sus componentes pero fundamentales para contribuir a las actividades biológicas.
Desde el punto de vista biológico, algunos caracteres importantes para nosotros, como el psiquismo, la memoria o comportamientos de los organismos atribuibles al sistema nervioso, como actos reflejos, pueden tener su base no en órganos determinados, sino emerger como consecuencia de algunos tipos especiales de neuronas o, incluso, de su número o de otro tipo de estructuras.
ENJAMBRE
Por otra parte, la paleontología induce (sólo induce) a pensar que algunos caracteres morfológicos no son consecuencia de mutaciones de genes concretos, sino que más bien aparecen como consecuencia de muchas mutaciones acumuladas simultáneamente, todas ellas incidiendo en estructuras morfológicas relacionadas. Por ejemplo, (solamente es un ejemplo), algunos rasgos de cabezas de mamíferos serían consecuencia de muchas mutaciones que afectasen a diferentes pares de esas cabezas, pero ninguna de ellas afectaría a la morfología concreta, que realmente no estaría regida por genes. Ésta, la forma concreta de la cabeza “emergería” como consecuencia de las mutaciones sencillas de varios y diferentes genes, todos ellos afectado a caracteres que se expresen en dicha estructura.
No es mucho lo que se sabe acerca de esta situación, pero siempre que se dan complejos estructurados, emergen los mismos caracteres. Es decir, no son cosas aleatorias.
MANIFESTACIÓN
Los enjambres tienen sus propiedades emergentes, con comportamientos fijos por parte de cada uno de sus miembros. Tan rigurosos son esos comportamientos y tan estructurados, que no faltan biosociólogos que pretenden considerar como individuo a cada una de las colmenas. Para aceptar esta propuesta, sería preciso replantearnos qué consideramos como individuo. Pero ningún biólogo ha rechazado esa propuesta de los biosociólogos. Nadie la ha rechazado, pero tampoco nadie la ha aceptado, mas bien ha quedado como postura extravagante que nos recuerda que, en biología, nada hay fijado ni considerado de modo definitivo.
Cada idea que tenemos, y que consideramos definitiva, vemos cómo se nos desvanece conforme vamos profundizando en los estudios y, por consiguiente, ampliando nuestros conocimientos. Un proceso dinámico muy interesante de observar, de vivir.