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martes, 25 de septiembre de 2018

Nombres en biología: Narciso y Caléndula

En cuestión de asignar nombres, la ciencia ha recurrido con mucha frecuencia a la Mitología. Astronomía, Biología, Química y muchas más, han recurrido a seres mitológicos para denominar fenómenos u objetos actuales, como sirena, arco iris, narciso o quirófano, por ejemplo.

martes, 21 de agosto de 2018

Sobre nombres científicos

A muchos, eso de los nombres científicos les echa un poco para atrás, y no voy a intentar convencerles. Como biólogo, siempre me gustó su utilidad, aunque considero que familiarizarse con ellos depende mucho del profesorado que uno haya tenido durante sus estudios. Los que yo tuve, a quienes recuerdo con cariño y veneración cincuenta años después de haber terminado mi carrera, me hicieron venerar esos nombres. Ese sentimiento hacia mis profesores es compartido por mis compañeros de promoción, no es sólo una cuestión personal mía. 

viernes, 2 de febrero de 2018

Más sobre el trabajo de Linneo

Los nombres científicos no se dieron a voleo cuando se trató de designar con ellos a animales y plantas. Más bien pretendían describir, aunque de modo somero, al ser en cuestión así como indicarnos alguna de sus propiedades más sobresalientes. Un trabajo realizado para el mundo científico en el idioma culto y universal de entonces, el latín.



Los nombres científicos se rigen por la nomenclatura binominal, establecida a finales del siglo XVIII por el botánico sueco Carlos Linneo. Este nombre comprende dos partes (de ahí, binominal), la primera se refiere al Género y representa las caracerísticas generales de todas las especies comprendidas en él, por ej. Drosophila. El segundo nombre es el llamado específico y se refiere a peculiaridades de un grupo, de tamaño variable de individuos, que comparten caracteres morfológicos y de comportamiento que los diferencian del resto de individuos pertenecientes al mismo género. Ambos nombres se escriben con letra cursiva o subrayada.


Jasione montana


 El concepto de especie es difícil de definir y está en constante revisión. Su última definición comprendió caracteres morfológicos, ecológicos y genéticos. Me gusta que en biología no tengamos casi nada definido por completo y sin necesidad de revisión. Como es una ciencia viva, sus conceptos están en constante revisión. De no ser asi, ¿Qué significado tendría el ser “una ciencia viva”?

Supongamos varios géneros diversos, pero en ellos hay algunas especies que son “oficinalis” , por ej. Parietaria oficinalis. El nombre de esta especie nos indica que tal vegetal fue utilizado en farmacia. Recordemos que, hoy día, los farmacéuticos llaman “oficina” a sus tiendas expendedoras de medicamentos. Hay géneros que tienen especies llamadas “edulis”, ej, Cerastoderma edulis, (berberecho). Tal nombre indica que la especie en cuestión es comestible. Hay nombres de especies que nos hacen referencia al hábitat: Jasione “montana” es del monte, Calendula “arvensis” se refiere a frecuente en los campos, etc, etc. En otras ocasiones, el nombre de la especie hace referencia al origen geográfico: Drosophila “mauriciana”, de las Islas Mauricio, o Daboecia “cantábrica”,  un brezo de nuestra cordillera. Hay veces en que la especie nos habla de cualidades de la planta, como “somnifera”, que es la especie a la que pertenece el opio.Y un largo, e ilustrativo, etcétera.

Osmunda regalis

Hay un helecho cuyo nombre me gusta mucho: Osmunda regalis. Traducido dice “boca limpia de los reyes”. En latín, “os” es boca, “munda” es limpia, y “regalis”, del rey. Este helecho lo utilizaban los emperadores para masticar después de las comidas y, de ese modo, limpiar sus bocas. En Galicia lo encontramos en remansos de ríos, por ej, el Deza, cerca de Carboeiro o el Ulla por diversos lugares.

El fuego ha inspirado varios nombres de cuerpos naturales y científicos, también en biología ha dejado su impronta. Pensemos en la morfología de una llama. Una sola. En griego se llamaba pyros y tenemos un cuerpo geométrico al que llamamos pirámide. Hay un fruto que cuando cuelga del árbol recuerda mucho a una llama. Le llamamos “pera” y el nombre científico del género al que pertenece es “Pyrus”. Siguiendo con el fuego, en el argot infantil de diversas zonas del país, al pene se le llama “Pirola” y siempre he visto una clara referencia al Pyrus, fuego- Esta pervivencia del nombre en un reducto cerrado, es algo que ocurre con cierta prefuencia en otras circunstancias léxicas y evolutivas.

Pera

En cuanto a árboles hay dos especies diferentes, pero con hojas parecidas. Las características para distinguir árboles son el aspecto del tronco, la morfología de la hoja y del fruto. El arce y el plátano de sombra poseen unas hojas muy similares. Yo los distingo porque las hojas de arce tienen el pecíolo rojo y las del plátano, no. Pero son tan parecidas, que quien les asingó nombre jugueteó con ellos y les puso: Acer seudoplatanus y Platanus acerifolia, es decir, Arce falso plátano y Plátano con hoja de arce.

Arce y plátano.
Junto al plátano se ha puesto el fruto,
para diferenciar.

Una de las primeras plantas que determiné se llama Capsela bursa-pastoris, es decir, “Fruto en forma de zurrón de pastor” y realmente es acertado tal nombre, por lo descriptivo. Es frecuente y siempre que la veo la miro con cariño, pues por ella entré en el mundo de la botánica.

Capsela bursa pastoris
Este ha sido un pequeño recorrido por nombres científicos para indicar que no son consecuencia de un capricho. Más bien es el resultado de un estudio riguroso que pretendió compendiar en dos palabras la máxima información sobre una especie.

domingo, 28 de agosto de 2016

Nombres en biología: 8. Más nombres.

Vuelvo a decir que muchos nombres científicos no se dieron a voleo cuando se trató de designar a animales y plantas. Tales nombres pretendían describir, aunque de modo somero, al ser en cuestión así como indicarnos alguna de sus propiedades. 

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Los nombres científicos se rigen por la nomenclatura binaria, establecida a finales del siglo XVIII por el botánico sueco Carlos Linneo. Este nombre está compuesto por otros dos (de ahí, binario), el primero se refiere al Género al que pertenece el ser nominado, por ej. Drosophila. El segundo nombre es el llamado específico y se refiere a peculiaridades de un grupo, de tamaño variable de individuos, que comparten caracteres morfológicos y de comportamiento que los diferencian del resto de individuos pertenecientes al mismo género. Conocemos como especie al conjunto de individuos que reciben este mismo nombre.


Jasione montana


El concepto de especie es dificil de definir y está en constante revisión. Su última definición comprendió caracteres morfológicos, ecológicos y genéticos. Me gusta que en biología no tengamos casi nada definido por completo y sin necesidad de revisión. 

Supongamos varios géneros diversos, pero en ellos hay algunas especies que reciben el nombre de “oficinalis”, ej. Parietaria oficinalis. El nombre de estas especies nos indica que tales vegetales fueron utilizados en farmacia. Recordemos que hoy día los farmacéuticos llaman “oficina” a sus tiendas expendedoras de medicamentos. Hay géneros que con especies llamadas “edulis”, ej, Cerastoderma edulis, (berberecho). Tal nombre de especie indica comestible. Hay nombres de especies que nos hacen referencia al hábitat: Jasione “montana” es del monte, Calendula “arvensis” se refiere a frecuente en los campos, etc, etc. En otras ocasiones, el nombre de la especie hace referencia al origen geográfico: Drosophila “mauriciana”, de las Islas Mauricio, Daboecia “cantábrica”, de nuestra cordillera norteña. Hay veces en que la especie nos habla de cualidades de la planta, como “somnifera”, que es la especie a la que pertenece el opio.Y un largo, e ilustrativo, etcétera.


Osmunda regalis


Hay un helecho cuyo nombre me gusta mucho: Osmunda regalis. Traducido dice “boca limpia de los reyes”. En latín, “os” es boca; “munda”, limpia, y “regalis”, del rey. Este helecho lo utilizaban los emperadores romanos para masticar después de las comidas y, de ese modo, limpiar sus bocas. Vive a orillas de ríos, en aguas remansada. 

Pyrus

El fuego ha inspirado varios nombres de cuerpos naturales y científicos. También en biología ha dejado su impronta. Pensemos en la morfología de una llama. Una sola. En griego se llamaba pyros y tenemos un cuerpo geométrico al que llamamos pirámide. Hay un fruto que cuando cuelga del árbol recuerda mucho a una llama. Le llamamos “peras” y el nombre científico del género al que pertenece es “Pyrus”. Siguiendo con el fuego, en el argot infantil de diversas zonas del país, al pene se le llama “Pirola”. Siempre he visto una clara referencia al Pyrus, fuego, y esta pervivencia del nombre en un reducto cerrado, como el infantil, es un fenómeno que ocurre en otras circunstancias léxicas y evolutivas.
PLATANO
ARCE



En cuanto a árboles hay dos especies diferentes, pero con hojas parecidas. Las características para distinguir árboles son el aspecto del tronco, la morfología de la hoja y del fruto. El arce y el plátano de sombra poseen troncos y frutos muy diferentes, pero algunas especies tienen unas hojas muy similares. Yo los distingo porque las hojas de arce tienen el pecíolo rojo y las del plátano, no. Pero son tan parecidas, que quien les asignó nombre jugueteó con ellos y les puso: Acer seudoplatanus y Platanus acerifolia, es decir, Arce falso plátano y Plátano con hoja de arce.

Capsella bursa-pastoris

Una de las primeras plantas que determiné se llama Capsela bursa-pastoris, es decir, “Fruto en forma de zurrón de pastor” y realmente es acertado tal nombre, por lo descriptivo. 

Este de ahora ha sido un pequeño recorrido por nombres científicos para indicar que no son consecuencia de un capricho. Mas bien es el resultado de un estudio riguroso que pretendió compendiar en dos palabras la máxima información sobre una especie.

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