Mostrando entradas con la etiqueta Arte Románico. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arte Románico. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de diciembre de 2017

Cumpleaños (4): Lo mejor y lo peor

En Lugo tengo múltiples recuerdos asociados a muchos lugares. Uno de ellos, la Catedral y en ella, su Puerta Norte. En ella vemos una muestra de lo bueno y lo malo de nuestras obras, del cariño y del menosprecio.
En su quinto cumpleaños, el paseante Silencioso trae de nuevo esta entrada no sin pena.



Lo mejor y lo peor

A veces, en obras de arte nos encontramos lo mejor y lo peor de que somos capaces los humanos. Y voy a explicarme tomando como ejemplo una que me es muy querida, la puerta del Pórtico Norte de la Catedral de Lugo. 

Muchos opinan que se construyó en tiempos en que el arte gótico servía como vehículo de todo tipo de expresión artística, como atestigua la bóveda que cubre el pórtico. También hay quienes creen que este lugar se enriqueció con piezas procedentes de otras partes que fueron quedando desubicadas por diversas causas.





Voy a ir por partes. Sobre la puerta hay un Pantocrator de elegantes hechuras góticas, amplios ropajes y muy hermoso. Incrustado en un óvalo, es fácil ver que la parte superior se cortó para encajarla en este sitio. Tal vez procediese de alguna fachada anterior, vaya uno a saber cuál. El Cristo está serio, ricamente vestido, coronado de rey y dispuesto a juzgar. Pero aún falta algo de tiempo para hacerlo, pues en su mano tiene un libro cerrado con siete sellos (es fácil verlos y contarlos). Ningún sello se ha abierto todavía y, según el Apocalipsis, entre la apertura de uno y otro transcurrieron amplios períodos de tiempo, y son siete los que se han de abrir. El Juicio empezará tras abrir todos (“cuando el cordero abrió el séptimo sello, se hizo un gran silencio…”). A este Pantocrátor, el que comento, le falta la mano derecha. Por más que he mirado, nunca he visto algo similar a una huella en la piedra que me haga pensar que hubo mano y desapareció. Como en otras esculturas, la piedra utilizada no es de cantera local, induciendo a pensar que se trajo de fuera. Tal vez el mismo escultor la escogió lejos y la trajo. No le esculpió la mano, dejándola para más tarde, pero no tuvo ocasión de hacerla. Ni encaje le hizo para que no pareciese rota, ya se lo haría.



Bajo esta maravilla, una de las piezas más valiosas de la Catedral lucense, hay un capitel que cuelga. Se llama pingante, de pingar. En un hermoso ejemplar, también realizado con piedra de fuera, en el que se representa de modo muy somero la Santa Cena, referencia al tema eucarístico del interior de la Catedral. Entre abreviaturas, se dice que el discípulo amado reclinó su cabeza sobre el pecho del Señor durante esa cena y que, haciendo esto, vio maravillas celestiales.

Azucenas en los herrajes superiores

Las hojas de la puerta las he comentado en otra entrada de este blog. Los herrajes que comentaba en esa entrada, proceden del Siglo XIII y parece que influyeron en otros de templos próximos, como los de Vilar de Donas o de Cruz de Incio. No obstante, quiero comentar que en el tramo horizontal superior, pueden apreciarse azucenas de tamaño natural. Tal vez no se pusieron en los tramos inferiores o tal vez fueron robadas, no me atrevo a inclinarme por una o por otra posibilidad.
Escudete de la cerradura

Está bien añadir, para aumentar este cúmulo de bellezas. que el escudete de la cerradura es también bonito y su figura ha sido utilizada como logotipo de algunas convocatorias de actividades que tuvieron a la Catedral como sede.

Curiosamente, la gente pasa por esta puerta como con prisa, teniendo como meta el exterior o el interior del templo, pero no disponiendo del tiempo necesario para detenerse y gozar contemplando tanta belleza junta. Belleza que, todo hay que decirlo, debemos agradecer a anónimos precursores que tuvieron el cuidado de rescatarlas de algunos sitios de derribo y ponerlas allí, para posterior contemplación y disfrute. El nuestro, por ejemplo.
Herrajes a ras de suelo

No obstante, siempre hay un pero, los herrajes más próximos al suelo, están sufriendo una intensa y cruel destrucción debido a los orines de muchos lucenses que no tienen inconveniente en utilizar esta puerta, cuando está cerrada, como urinario público nocturno. La intensidad del deterioro nos indica que la costumbre, la mala costumbre, viene de lejos y, por lo que yo sé, tal vez es algo desconocido por la mayoría de lucenses y, por desconocido, algo que no preocupa a nadie.

Hablaba al principio de esta entrada y de que en ella es posible encontrar lo mejor y lo peor. Lo mejor es toda la maravilla procedente de otros tiempos. Lo peor, tal vez no sea el que la gente orine allí. Lo peor es que en los tiempos actuales tal agresión al patrimonio, no preocupe a sus custodios. 

Custodios de toda índole, religiosos, políticos, culturales…

sábado, 9 de diciembre de 2017

POR EL CAMINO DE SANTIAGO (vii) o CEBREIRO

Con motivo de su quinto cumpleaños, el Paseante Silencioso sigue trayendo de nuevo aquí aquellas entradas que, por  un motivo o por otro, más le han gustado




POR EL CAMINO DE SANTIAGO (vii) o CEBREIRO        

 Es el lugar del Camino que más veces he visitado en Galicia.
EL SANTUARIO
Siempre me ha impresionado estar allí y me ha provocado miles de sensaciones el andar de nuevo por su calle o entrar en su Santuario. La aldea está situada sobre la cresta de una montaña que allí hace las veces de límite de Galicia. Hacia el oeste vemos valles bercianos y hacia el este, los valles son gallegos.  

    
Estamos en una zona de alta montaña con las últimas presencias espontáneas de algunas especies vegetales alpinas, como el capudre (serval de los pastores) o el acibro (acebo). Hay también abundantes bosques de diversos caducifolios, que nos regalan otoños muy coloristas.

VISTA GENERAL DEL LUGAR
El poblado se nos presenta como una sucesión, en cierto modo anárquica, de casas y pallozas (edificaciones de planta mas o menos circular, techumbre de paja y orígenes prehistóricos), muchas de ellas dedicadas a hostelería. Al final de la única calle, ligeramente empinada, encontramos una pequeña explanada, con algunas tiendas de recuerdos y, cerrando todo, el santuario y una hostería que no funciona desde hace algunos años.

PALLOZA
En cuanto al poblado, sabemos que está reconstruido sobre restos anteriores, o incluso sin restos sobre los que reedificar. El conjunto es armónico y tal vez reproduzca con cierta fidelidad al que pudo haber existido en el siglo XIII, por citar un siglo. Pero la sensación de bienestar no se puede improvisar y allí se siente, como la alegría de haber llegado tras una larga jornada de caminata. El ambiente de reposo, la serenidad que confieren los montes, el notar que se empieza a palpar la cercanía de Compostela, todo eso impregna el ánimo de los peregrinos que se mueven por la calle, que van al santuario y que, después de haber repuesto fuerzas, siguen Camino.

INTERIOR DEL SANTUARIO
En el Cebreiro, para el caminante lo más atractivo es su santuario. Es el edificio más antiguo del Camino y nadie me ha dicho si eso es en cuanto a la fábrica del edificio, o en cuanto a lugar de oración. Es un edificio sin lugar a florituras, resto de un antiguo monasterio, fundado por el conde de Aurillac, que disponía de hostelería y hospital anexos para atender a los peregrinos. La leyenda dice que en días adversos, los monjes hacían sonar las campanas para que orientasen a quienes andaban por los caminos. 
El templo, con restos prerrománicos, tiene tres naves amplias, y tres ábsides cuadradas con ventanales pequeños, tal vez debido a los rigores del invierno. Todo recio, no hay lugar para lo estilizado ni lo airoso y sin embargo, en el interior se define un ambiente de profunda quietud y sosiego. Parece hacerse realidad el tópico de estar en otro mundo, pero aquí casi es cierto. En el altar mayor hay un cristo gótico, aunque en lo que a tallas se refiere, la joya es la imagen románica de la Virgen, del siglo XII, que aún los del lugar la sacan en procesión en el día de su fiesta, el 12 de septiembre.

CON MANTO, PARA SALIR DE PROCESIÓN
La leyenda, siempre ella, nos habla del milagro que conmovió a Europa entera en aquellos tiempos oscuros, cuando había dragones que encerraban princesas y culebras habladoras. Cuenta que al cura de O Cebreiro, hombre de poca fe, le resultaba increíble que un lugareño, de nombre Juan Santín, de Barxamaior, subiese al santuario a escuchar misa, solo por ver hacer unas cosas con un trozo de pan y un poco de vino. Lo volvió a pensar un día de fuerte nevada, con el aldeano como único asistente, cuando la hostia se puso de color rojo y se transformó en un trozo de carne, mientras que el vino se transformaba en sangre. Se dice que el oficiante cayó muerto al momento (las leyendas pueden ser así de crueles). En una urna blindada están las ampollas que guardan los restos de la sangre, además del cáliz de plata y una patena, también de plata, ambos del siglo XII.

URNA BLINDADA CON LAS RELIQUIAS

 La leyenda corrió por toda Europa, para eso era, y dicen que Wagner se inspiró en ella para componer Parsifal. Los Reyes Católicos pasaron por el santuario, camino de Compostela y regalaron las ampollas para guardar en ellas los restos de la sangre.
Frente al altar del milagro, hay un reclinatorio con libros de oraciones escritos en muchos de los idiomas más frecuentes entre los peregrinos. Los libros muestran señales de ser muy utilizados. También a los pies de la imagen de la Virgen hay múltiples velas encendidas que nos hablan de devociones y devotos. Esas velas no me gustan mucho, pues generan un aire ascendente cálido, que no creo que sean muy convenientes para la conservación de una talla de madera del siglo XII.

TEMPORADA DE PEREGRINOS
Hoy, O Cebreiro guarda esos tesoros religiosos con devoción. Pero por encima de todo, es una comunidad pujante de vecinos, que atienden a los peregrinos con todas las cualidades (y vicios) que ya el Códice Calixtino atribuía a los mesoneros en lo que al trato a los peregrinos se refiere. Pero el  lugar es tan hermoso, es tan posible el recogimiento entre tanta grandiosidad, que yo, la verdad, me siento privilegiado por vivir cerca de este sitio y poder volver a él con frecuencia. Casi siempre que quiero.
VALLES GALLEGOS
VALLES BERCIANOS



sábado, 8 de julio de 2017

Los seres vivos crecen

Esta entrada es similar a otra que, con el título "Crecemos", publiqué hace unos días en el Paseante reflexivo. Puesto que ese Paseante se marcha, quiero traer aquí este texto, pues forma parte de un conjunto de cuatro, en los que comento nuestras actividades: nacer, crecer, reproducirnos y morir.



Cuando éramos niños, tuvimos como ciertas muchas cosas que no lo eran. Hoy sabemos que el ratoncito Pérez no colecciona dientes de niños, ni las cigüeñas los traen desde París. Tampoco existen pajaritos chivatos que cuenten a los mayores lo que hacemos. Nos dijeron hasta la saciedad que teníamos que comer si queríamos crecer. Eso era cierto. El crecimiento requiere aporte de material extra que sólo nos llega a través de la dieta.  

Los seres vivos crecen, pero ¿qué entendemos por crecer? No hay duda que cuando decimos “crecen”, interpretamos que los seres que desarrollan tal actividad, se encaminan hacia una plenitud y una madurez mofológica y fisiológica. En términos generales, decimos que crecen cuando aumentan de tamaño. Puesto que en biología siempre hay más de una forma de que se realice un proceso, también hay más de un modo de crecer. Un organismo pluricelular crece o bien porque aumenta el número de sus células integrantes, que mantienen su volumen inicial, o bien porque aumenta el tamaño de ellas, aunque no aumentan en número. 

Sea del modo que sea, los seres vivos pluricelulares crecen si tomamos como momento inicial de su vida el de su nacimiento. Los tamaños más grandes entre los seres vivos actuales se dan en especies vegetales.

ANIMAL ADULTO
La mayoría de seres tienen un crecimiento controlado, de manera que cuando alcanzan un determinado tamaño, definido para nosotros en términos estadísticos, ese proceso se detiene. Todos estamos acostumbrados a los tamaños estándar de los miembros de cada especie de seres vivos que conocemos y, aunque no tengamos medidos tales tamaños ni los recordemos con detalle, a algunos individuos los encontramos muy grandes o muy pequeños, cuando sobrepasan tales límites. Por eso hablamos de una vaca muy grande o un abeto muy pequeño, por citar dos ejemplos, aunque no sepamos sus dimensiones medias.

ÁRBOL ADULTO

Muchos seres pluricelulares cuando crecen, no sólo aumentan de tamaño, también sus células van diferenciándose adquiriendo capacidades y funciones singulares y diferentes. De este modo se pueden ir generando órganos con actividades especializadas. Mientras los seres se van desarrollando y adquiriendo estas cualidades, decimos que son formas juveniles, y consideramos que han alcanzado la madurez cuando alcanzan plenamente todas sus funciones, incluyendo la capacidad reproductiva.

lARVA

El crecimiento puede ser mediante formas intermedias, las larvas, que son voraces y que, tras un período de cambios, que se realizan con quietud, se transforman en adulto. En estos casos, los adultos generan huevos de los que nacen las larvas. Éstas sufren modificaciones morfológicas (metamorfosis), dando lugar a los adultos. Muchos insectos tienen larvas en sus ciclos biológicos, pero también hay vertebrados (ranas) que las tienen.

Siempre el crecimiento implica un aumento del propio material. Eso se realiza transformando en material propio el que se ha tomado en la comida o el sintetizado de nueva creación. En ambos casos, moléculas que no formaban parte del individuo que crece, pasan a formar parte de sus estructuras mediante reacciones metabólicas concretas.

HOJAS JUVENILES DE EUCALIPTO
En vegetales hay especies, como el eucalipto, con dos tipos de hojas, pues las formas juveniles del árbol presentan unas hojas con forma y color que no tienen nada que ver con las del árbol adulto. Se llama dimorfismo foliar y está relacionado con la edad del individuo.

En árboles y arbustos, aunque el crecimiento se detiene cuando se alcanza ese tamaño concreto que antes comentaba, no debemos considerar que hayan perdido su capacidad de crecimiento. Si se poda ese árbol o ese arbusto, las ramas volverán a crecer hasta alcanzar el tamaño anterior a la poda. Alcanzar esos tamaños y detenerse en esos momentos, son procesos regulados genéticamente.

ALOMETRÍA. EN HUMANOS, DIFERENTES PROPORCIONES CORPORALES SEGÚN LA EDAD

Por otra parte, puede ocurrir que el crecimiento no sea armónico. Existe una velocidad de crecimiento diferente en las diferentes partes del cuerpo, y a esto le llamamos alometría. En nosotros, los humanos, las piernas y los brazos crecen a unas velocidades diferentes al tronco y cabeza, por lo que los niños tienen unas proporciones corporales diferentes a los adultos. Este proceso diferencial se descubrió en el Renacimiento. Los pintores anteriores a esa época, al pintar al Niño Jesús no pintaban un niño, pintaban un hombrecito, pues le adjudicaban las proporciones de hombre adulto.

LARVAS DE RANA
De todas formas, vemos que existen múltiples estrategias en los seres vivos para alcanzar el estado adulto. Eso significa incremento de tamaño y cambios fisiológicos que, en general, reciben el nombre genérico de “crecer”.

Por otra parte, podría decir que en los seres vivos ha dos tipos de crecimiento: el indefinido y aquel que se detiene en un órgano cuando éste alcanza un tamaño determinado. Por ejemplo, en árboles, el porte general sigue un ritmo de crecimiento indefinido, mientras que sus hojas  lo tienen determinado hasta alcanzar un tamaño muy concreto. En nosotros, cejas, pestañas y vello corporal crece hasta alcanzar una determinada longitud. El pelo del cuero cabelludo y el de la barba sigue la pauta de crecimiento indefinido. 

En este caso, hay quienes llaman "cabello" al de crecimiento limitado en su tamaño, y "pelo" al de crecimiento indefinido.

Todos estos procesos relativos al crecimiento están regulados genéticamente y son objeto de estudio, pues algunas pautas nos resultan completamente desconocidas.
    

viernes, 23 de octubre de 2015

Una pregunta

MODELOS FLAMENCOS EN RETABLOS
COMPOSTELANOS
En estos días pasados, lluviosos, compostelanos típicos, he enseñado mi ciudad a un amigo visitante. Gracias a él he tenido ocasión de volver a pasear por mis lugares de siempre, evocando mil cosas y dejando volar la imaginación. Con mi amigo, culto, he recorrido lugares que considero importantes en la historia compostelana. Le enseñé lo que está a la vista de todos, pero que pocos ven y, mucho menos, analizan con su trascendencia histórica.

Como la tarde invitaba a hacerlo, visitamos los lugares y vimos las obras que nos permiten hablar de influencias de la naciente Europa en la también naciente Compostela: los tocados del relieve de S. Benito permiten pensar en un escultor flamenco, los adornos de armiño en las capas de los magos en el tímpano de la misma iglesia, no hacen ver que en aquel tiempo se estaba en la vanguardia de los símbolos heráldicos. Hay quien opina, y es una autoridad en esto, que en el tímpano de S. Fiz de Salovio aparece por primera vez un rey negro, como representante de África adorando al Niño. En el pórtico de Sta. Ma. Salomé, la Virgen recibe la visita del Ángel, ya está embarazada y acaricia su vientre como aceptación de su destino. En el Pórtico (cuál va a ser… el de la Gloria) Daniel sonríe, Moisés sueña y en aquel lado, los cuatro personajes del Antiguo Testamento figuran vivir, nos manifiestan sus sentimientos.
En más lugares gallegos tenemos obras que nos permiten pensar lo mismo, que nos
MOISÉS SUEÑA, DANIEL SONRÍE
evocan situaciones similares. En Santiago pasamos y paseamos entre éstas que acabo de comentar y casi no les damos importancia. Como casi son de la familia, ya se sabe. (En plan de menospreciar lo propio, un patán venido a más, me dijo que la iglesia de su pueblo es muy antigua, él siempre la recuerda allí. Hablábamos de la iglesia de Meira, del siglo XII)
No nos damos cuenta, tal vez nadie nos ha llegado a decir que estamos ante primicias en el arte. Es la primera vez que ocurre tal cosa, que se representa al rey negro, que la virgen aparece embarazada, que las esculturas manifiestan no sólo su presencia, también sus sentimientos.
EL ARMIÑO SIMBOLIZA
 LA REALEZA
Eso de representar sentimientos ya es propio del estilo gótico. ¿Nació en Compostela? Estaba yo en Ginebra, una tarde compré un libro sobre arte gótico y la primera figura que aparece en él es la correspondiente a nuestro Pórtico y a Daniel sonriendo. Si digo que el gótico nace en el Pórtico es porque lo he leído a maestros afamados. Las estatuas góticas representan a personas vivas. En ese sentido, ya lo he dicho, me gusta la Virgen Blanca, del parteluz  de la puerta principal de la catedral de León. La Virgen tiene en brazos a un Niño que nadie duda de que sea su hijo, pues físicamente se le parece. También en Santiago, bajo la fachada del Obradoiro, el Maestro Mateo construyó un lugar abovedado para servir de soporte al Pórtico de la Gloria y su porche. En la ciudad se le conoce como “La catedral vieja” Tal vez pocos sepan que en aquellas bóvedas, Mateo utilizó por vez primera la de crucería. Es el gótico que llega y todo cuanto quiere expresar, claro. Llega de la mano de Mateo.
Pienso, evoco, aquella época en la que Compostela y el Camino que conducía a ella, era una vía de penetración de corrientes culturales y artísticas que iban y venían regando al Continente con novedades en el campo de la expresión. La Virgen reza junto a un ánfora con azucenas, el Apóstol se representa ya en la época gótica con su vieira en el alero de su sombrero, Símbolos que vinieron y que marcharon. Y el norte de la península sentando cátedra en eso de vanguardias artísticas. La figura del hombre joven con barba recortada es propia de todo el arte europeo de una época concreta. ¿Dónde nació esa representación? Vaya uno a saber. Hay quien insinúa que en Francia, pero sin mucha convicción.
FLAUTISTA EN LA FACHADA DE S.MARTIÑO
DE NOIA
En Santiago no hay mucha obra gótica, salvo la erigida por órdenes mendicantes. Tal vez la hubiese impulsado el obispo Berenguel de Landoire, pero no se le quiso en la ciudad y tuvo que refugiarse en Noia. Alli se construyó lo que se hubiese construido en Santiago, no lo sé. Pero también se aprecian influencias clásicas en las obras noiesas realizadas en aquel período. En el rosetón de la iglesia de San Martiño, hay un flautista con túnica, que siempre me ha parecido venido de algún relieve clásico griego. La postura, los ropajes, el tema, me llevan a la Grecia clásica con más facilidad que a cualquier templo del Camino. ¿Cómo se inspiraría el escultor que hizo esta figura?
Y yo me pregunto, ¿qué se hizo de todo esto? ¿Dónde marchó ese espíritu vanguardista que ilustró nuestra tierra en esas épocas? Porque, la verdad, yo lo añoro, pero no veo su continuidad actual, ni nada que dentro de nuestro mundo creativo nos permita reconocer esa tradición que viene desde tan lejos y que tan fecunda nos muestra haber sido.
LA EMBARAZADA DE SALOMÉ ACARICIA
AL HIJO QUE VENDRÁ
¿Qué fue del ambiente artístico de entonces? Pienso, por ejemplo, en Leboreiro, una aldehuela que aún hoy parece minúscula, con una iglesia también a escala del lugar, pero con un tímpano en el que aflora el gótico de modo sorprendente, esculpido en una pieza de granito que tuvo que ser traída de lejos. A mayor abundamiento, diré que en el interior de esa iglesia, íntima como pocas, podemos ver un fresco que ocupa parte del lienzo derecho, con personajes renacentistas, nuevamente sorprendentes en aquel sitio. Y en O Cebreiro, en Santa María de Melide, o en cualquier sitio. La corriente artística llegó a todas partes, lo impregnó todo, se desparamó por completo. Sus huellas están ahí para quienes quieran verlas.
Pero, y vuelvo a preguntar, ¿Y hoy? ¿Se mantiene ese ambiente, esa tradición? ¿Se estimulan las capacidades creativas de los nuestros? ¿Hay efecto llamada a los de fuera, para que vengan a enseñarnos lo que hacen y nos dejen pruebas de su obra?
Lo sé, los tiempos han cambiado y con ese cambio han venido sus consecuencias. Pero en otras partes, cuando vemos sus producciones artísticas, comprobamos que esa forma de ser viene de lejos. Aquí también vino de lejos, pero parece como si se hubiese truncado.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

Un Salvador intrigante

El SALVADOR
A veces, cuando nos encontramos ante una escultura no figurativa, se nos ocurre pensar que qué habrá querido decir su autor con ella. En el Museo Provincial de Lugo, al pie de la escalinata que da acceso al primer piso, hay una obra figurativa que, sin embargo, también me suscita grandes interrogantes y voy a comentarla.

La obra procede de Muxa, una aldea situada en zona periurbana lucense, y fue regalada al Museo Provincial de Lugo por un vecino, que la tenía en un desván de su casa. Su origen es incierto. Se quiso representar un Salvador sentado, en postura previa a juzgar. Pero cuando se esculpe ya no es la época del románico, era finales del Siglo XII. Los tiempos del gótico llegaban, aunque de modo rudimentario y se notan sus aires, toscos también. Tal vez no se disponía de una piedra de mayor tamaño (88cm de altura), y hubo que ceñirse a sus escuetas dimensiones. Pero salió una obra bonita. De todos modos, no sé si la pieza fue esculpida por una sola persona o si intervinieron más en su ejecución. Para mí, es la obra más extraña del Museo.

PLIEGUES DEL MANTO Y
LATERAL DEL TRONO
Parece que el Cristo está a punto de juzgar, pues lo vemos representado como juez. Sentado, esgrime en su mano izquierda un libro con sellos para ir abriendo según lo pautado en el Apocalipsis. Pero a diferencia del Pantocrátor del Pórtico Norte de la catedral lucense, cuyo libro presenta los siete sellos apocalípticos, éste, el de Muxa, sólo tiene uno. Tal vez nadie dijo al escultor que debían ser siete y, cuando alguien se dio cuenta de lo hecho, ya no tenía arreglo. Eso lo digo yo ahora, también puede ser que nadie reparara en el detalle.

Por otra parte, el Salvador es completamente asimétrico en las dimensiones de sus brazos. El izquierdo, el que sostiene el libro, es un brazo corto. Aunque el derecho está roto, pues le falta una mano con la que posiblemente esbozase el gesto de bendecir, debió ser un brazo muy largo. Curioso esto de que ambos brazos sean diferentes en su longitud.

Quien esculpió la figura no tuvo mucha suerte al repartir y asignar proporciones y volúmenes. O tal vez sí. Si miramos al Salvador con los criterios de la época en que fue esculpido, siglo, XII, la verdad es que se quedó muy desproporcionado. Los brazos asimétricos, los muslos grandes, las piernas casi esbozadas, todo parece un contrasentido si se  tiene en cuenta que se quiso representar una figura sagrada.

Sin embargo, si lo miramos con criterios del siglo XXI, pero con ojos de gente nacida en el XX, el siglo de Picasso, Miró, Chillida, y nuestros Díaz-Pardo o Paco Pestana, esta figura no nos desconcierta en absoluto. Al menos, a mi me gusta mucho y no hay nada en ella que repugne a mi gusto estético.

Podría interpretar estos desajustes de tamaños de dos modos, y los dos me gustan. Por una parte, la falta de proporciones anatómicas en el cuerpo del Salvador, tal vez sean debidas a que el escultor realizó una obra que estaría colocada sobre algo alto y, por tanto, se contemplaría desde un plano inferior. Las irregularidades en las proporciones podrían estar causadas a que quiso corregir los desajustes de perspectiva en la visión de los devotos, como siglos más tarde haría Mantegna con su Cristo muerto, o como procedió nuestro marmolista D.Severo Lois, con las esculturas funerarias que esculpió para el cementerio de S.Froilán, de Lugo. Esta explicación, posible, sólo me resulta extraña porque habría que admitir un escultor adelantado en el tiempo y en los modos de creación, y esta manera de actuar se contradice con la rusticidad de su obra.

COLUMNAS DEL RESPALDO
Pero también podemos recordar a los primeros impresionistas franceses. Aquí traigo mi segunda interpretación de los fallos en las proporciones. Pienso que es posible que el escultor representase al Salvador como él lo quería ver. O como él quisiese que fuera. Una mano, la de juzgar, corta, la que tiene el libro que servirá de guía en el juicio. Otra mano, la benevolente, la que bendice y perdona, larga. Aquella que por su longitud se ha roto y no ha llegado a nosotros.

El Salvador, sea asimétrico por los motivos que sean, está sentado sobre una pequeña silla con bonitos laterales y un respaldo que, otra vez, resulta extraño. Tiene como dos torres, una de las cuales podría representar un obelisco con ventanas o perforaciones y la otra recuerda las columnas salomónicas. Las dos están rotas no pudiendo, por tanto, deducir su altura.

Ante toda esta intriga escultórica, el maestro esculpió un rostro hermoso, sereno, que recuerda otros de la misma época. Concretamente, el del Pantocrátor del Pórtico Norte de la catedral de Lugo podría haber salido de las mismas manos. Peinado con raya al medio, tiene un rostro muy expresivo con grandes ojos almendrados y una barba recortada, aspecto de limpia, como algo más tarde tendrán las figuras del Pórtico de la Gloria y muchas más figuras masculinas en el arte, hasta llegar a nuestras calles de hoy. Si reparamos en la tosquedad de la mano izquierda y la finura de este rostro, podríamos pensar que fueron dos escultores los que dieron forma a esta pieza. Quién sabe. 

Por otra parte, debo admitir que el escultor se recreó en su trabajo, como nos lo muestran las hojas esculpidas en los bordes del código. No me encaja todo esto, por eso digo que me resulta una figura extraña. Un 
ROSTRO DEL SALVADOR
Cristo hermoso en una figura de difícil interpretación. Sobre todas esas desproporciones, destacaría en su obra el rostro, atractivo, sereno, acogedor. Esta obra, como la dama de Elche en otro Museo, es capaz de sembrar enigmas en mi ánimo, formularme preguntas que yo mismo me debo responder y, en general, hace que me desasosiegue al contemplarla.

Por eso recomiendo verla, contemplarla, recrearse ante ella, como hago yo siempre que visito el Museo Provincial de Lugo.

Las fotos utilizadas en esta entrada proceden del fondo fotográfico del Museo Provincial de Lugo.

jueves, 18 de junio de 2015

La luz, la luz

He ido a visitar la iglesia de Meira, antigua abadía cisterciense venida a menos, después de Mendizábal. Su porte es completamente rural y desde fuera, no hace suponer la altura que nos encontraremos nada más penetrar en su interior. Sus puertas lucen unos herrajes que ya he comentado aquí mismo.

IGLESIA DE MEIRA. FACHADA
El interior apenas luce ornamentación. Sus paredes, unos cuantos retablos carcomidos y la recia arquitectura cisterciense, nos reciben casi como a unos intrusos que nos adentramos en aquellos muros, que definen un interior desacostumbrado. Ni una sola luz eléctrica, solo está iluminada por la luz exterior, natural, que penetra por ventanales laterales y el gran rosetón de la fachada. Hay mucha luz en el interior, aunque los tópicos tachen de obscuras a las construcciones románicas.
Cuando se construye la iglesia, principio del s.XIII, el gótico ya está al venir. Los arcos apuntados nos lo atestiguan, si bien aún no hay bóvedas de aristas. Sí, sabiendo verlo, comprobamos que el gótico llama en las puertas de los estudios de los arquitectos y pronto la luz penetrará a raudales en los interiores a través de vidrieras, pero aún no es el momento.
Esta última vez, visité Meira en un día soleado. De entonces son las fotos que publico
NAVE CENTRAL
ahora. Me pregunto qué impresión tendrían los visitantes de siglos pasados, al penetrar en este templo. Cuando, por no haber, ni existía luz eléctrica. Hoy la echamos en falta, incidiendo con sus haces en aquellos lugares que los técnicos han querido que observemos. Nos hemos hecho muy esclavos de estas técnicas de hoy.
Esto me hace pensar en cómo vemos los edificios actuales. La iglesia de Meira, por volver a ella, ¿sería reconocida por sus arquitectos? Quiero creer que sí. Está tan empobrecida, que pocas mejoras se le han podido añadir, para adecuarla a estos tiempos que vivimos. A veces, pienso que muchas de esas obras encaminadas a actualizar, alejan a los monumentos de la idea fundacional que tuvieron quienes los erigieron
Cuando los constructores alzaron la iglesia abacial de Meira,  hacia 1213, la dotaron de todo cuando estaba a su alcance técnico para hacer de ella algo especial. Orientada en el eje, este-oeste, garantizaba luz al amanecer, que entraría por el ábside, y al atardecer, que entraría por el rosetón de la fachada y llenaría las naves de luz. Esa fue la intención inicial.
DE NUEVO LA NAVE CENTRAL
¿Han mejorado los monumentos con la iluminación que se emplea hoy? Creo que la luz eléctrica ha venido, es un decir, a violar la intimidad para la que fueron construidos los edificios religiosos. Sí, cierto, podemos ver y admirar al detalle toda la perfección de la obra, toda la maravilla arquitectónica encerrada allí, pero esos edificios se hicieron para otra cosa y no para que hordas de visitantes (yo entre ellos), vayamos fotografiando este o aquel capitel, desdeñando, menospreciando y tal vez mancillando, el espíritu con que se construyeron.
Muchos me dirán que el interior de Meira es lóbrego, y claro que lo es para alguien que lo visita con ojos de 2015, pero quiero creer que no lo fue para entonces. A veces me gustaría visitar algunos lugares sin disponer de más recursos para visitarlos que aquellos de los que se disponía entonces. Bajaría a la cripta del Monasterio del Escorial, o a la de la Colegiata de Osuna, sin más iluminación que la que me aportase una antorcha o una vela. Muchos me dirían que es muy tétrico, pero es lo que había y quiero revivir aquel ambiente. Tampoco hay que desdeñar la dimensión tétrica al visitar tumbas.
NAVE LATERAL. ARCOS APUNTADOS
PRESAGIAN AL GÓTICO
Al lado de toda esta escasez de luz (no digo lobreguez), debió de ser simbólico su derroche en algunos lugares, por ejemplo, en la capilla de la Virgen de los Ojos Grandes, en una catedral  tan obscura como la de Lugo. Esos contrates de luces y sombras son unos de los componentes del barroco, como sabemos. Y sabrían encontrarle su significado.
AL FONDO, PUERTA DE
ACCESO CON EL ROSETÓN QUE CONTRIBUYE
A ILUMINAR EL INTERIOR DEL TEMPLO
No estoy en contra, faltaría más, de la iluminación de interiores. Evoco los de las catedrales de León o la de Chartres, por ejemplo, pero siento que a cuenta de esas “mejoras” nos hemos separado de su sentir inicial, cuando se pensó construir un espacio para, entre otros fines, acercar a Dios y encontrar su presencia en su interior. Hoy ese espíritu, que pudo haberse conseguido en otros tiempos, tal vez se ha perdido en muchos casos.
En múltiples ocasiones me he preguntado si estos adelantos y supuestas mejoras
aplicadas a los edificios religiosos,  no han alterado el ambiente de recogimiento que se quiso conseguir cuando se alzaron. Por eso, me gustaría que en algunos de ellos nos ofreciesen la posibilidad de visitarlos, en horas concretas, sin más luz que la natural, para verlos tal como fueron concebidos por sus autores y fueron vistos por nuestros antepasados. No sé cuántos visitantes harían uso de esta opción, pero hacerlo nos podría aportar dimensiones nuevas sobre los monumentos que visitásemos.


miércoles, 3 de junio de 2015

ESPINARIOS

EL ESPINARIO DE MI POSTAL
Recibo una postal desde Florencia con esta imagen. En el reverso, en cuatro idiomas (ni español ni portugués entre ellos), se lee que se trata de un “muchacho que se saca una espina del pie. Figura hecha a partir de un original griego en bronce del siglo I a.C.” Como se quita una espina, le viene el nombre por el que lo conocemos, El Espinario. Se trata de una escultura de la época Helenística, cuando el arte griego se hace, es un decir, costumbrista y retrata a personan en su vida cotidiana, olvidándose de dioses y atletas. En esta época se representan ancianos figuras dolientes, o en cualquier actitud en la que cualquier griego se podía sentir representado.


OTRO ESPINARIO
Lo del niño este ya es otra cuestión. ¿Qué le ocurre? Hay quienes dicen, es la opinión mayoritaria, que representa a un adolescente, Martius de nombre, a quien se le encomendó llevar un recado al Senado. El niño corrió hasta terminar su cometido. Fue entonces cuando se quitó una espina que se le había clavado en la planta del pie durante su carrera. La actitud de Martius fue tomada como modelo a seguir y como ejemplo a presentar ante la infancia, por eso se hicieron numerosas copias de la escultura, muchas de las cuales han llegado hasta nosotros. La verdad, no es que me guste mucho esta idea, pues a nadie se le ocurre mandar a un recado a un muchacho desnudo. Antes se le mandaría cubrirse con algo.

PUERTA EXTERIOR, HOY INTERIOR
DE LA CATEDRAL DE LUGO
Por eso me gusta más, por verosímil, otra interpretación, aunque menos extendida. Según ella, Martius sería un atleta (corrían desnudos) que se clava una espina durante una carrera. La escultura lo coge en el momento en que se quita la espina.

En ambos casos, la espina viene a truncar un trabajo, que el adolescente termina más o menos bien. Si la espina ha sido puesta por los dioses en el camino de Martius, el muchacho lo tomará como una acción divina contra él, pero no sabemos qué actitud toma ante ella, puesto que le vemos concentrado en lo inmediato, en quitarse la espina y que termine el daño.

ESPINARIO DE LA CATEDRAL DE LUGO
FIJARSE EN SU ACTITUD BURLONA
Conozco dos representaciones diferentes del espinario, las dos esculpidas en nuestra tierra, pero muchos siglos más tarde, en plena época del románico. En ambos casos se trata de dos canecillos, uno de ellos en la iglesia de Ansemil (Silleda) y el otro, en la catedral de Lugo.

El espinario de la catedral de Lugo se encuentra en la puerta que da paso desde la capilla del Pilar a las naves. Antiguamente, esta puerta constituyó una fachada lateral de la catedral. Como tal, tenía su ornamentación. El de Ansemil, exterior, es el primero de la derecha del templo, según se mira de frente.




ANSEMIL. IGLESIA CON SU  ESPINARIO


En ambos casos, el tema es perfectamente reconocible debido a la postura inequívoca del hombre, con su pie izquierdo, el dañado, sobre la rodilla derecharda y con ambas manos en él. Pero a diferencia del muchacho de inspiración helenística, concentrado en su lesión e intentando eliminar la causa, estos dos espinarios se desentienden del pie y miran enojados al cielo, residencia de la divinidad. El de Ansemil tiene un gesto retador, enfadado. El de Lugo, mira hacia el cielo haciéndole la burla y echándole la lengua.

ESPINARIO DE ANSEMIL
Para mí, siempre ha sido motivo de reflexión esta diferente actitud de unos y otros frente a un mismo hecho y debido a una misma causa. Tal vez por aquí, y no sé con base a qué, nos creamos con derechos a pedir unos supuestos tratamientos de favor por parte divina. Tal vez es lo mismo que le ocurrió a un muchacho sevillano, malcriado y acostumbrado a hacer ley de su capricho, cuando, siglos más tarde, y ante hechos que no le venían muy a favor, no tuvo más idea que gritar de modo insolente:

Llamé el cielo y no me oyó
Y pues sus puertas me cierra,
De mis pasos en la tierra,
Responda el cielo, no yo.


Puede que no le hubiese venido mal a este niño sevillano de la familia Tenorio, y a nuestros espinarios, que alguien les hubiese dicho, cuanto antes mejor, que los responsables de sus actos eran ellos mismos y nadie más. Hay cosas que conviene saber pronto.

jueves, 21 de mayo de 2015

BALDAQUINOS

BALDAQUINO DE
VILAR DE DONAS
Siguiendo el paseo por el claustro del Museo Provincial de Lugo, en la pared situada frente a la colección de relojes que he comentado, hay diversas esculturas pequeñas que quiero comentar ahora. Todas ellas son de factura popular, pero no hechas por ignorantes, pues no es la misma cosa.
Existen diversas vírgenes, ángeles y los cuatro frontones de un baldaquino. Como muchos de ellos, de inspiración gótica, pues era el tiempo en que se comenzaron a hacer.

Se me podrá preguntar qué es un baldaquino, y nada mejor que recurrir al diccionario, que nos dice que es un “Pabellón que cubre el altar”. De origen italiano, suele representar un templete con cuatro columnas que sostiene una especie de cúpula. Bajo esta estructura se colocaba el altar principal del templo.

EL CASTILLO DE PAMBRE
EN EL BALDAQUINO DE
VILAR DE DONAS
Por diversas razones dejaron de construirse en la época del barroco, siendo uno de los más conocidos el de la Basílica de San Pedro, de Bernini. Por nuestra tierra, en el Camino, conozco el existente en Vilar de Donas, aunque quitado de su sitio, arrinconado, si bien no destruido. Éste, el de Vilar de Donas, tiene en su cima una representación del cercano castillo de Pambre. A muchos les puede parecer una casualidad esa presencia, yo lo encuentro lógico si pensamos que ya se representaban a los entonces llamados donantes o mecenas, que podríamos traducir como sponsors de hoy. En muchos cuadros coetáneos aparecían los mecenas en actitudes piadosas junto a los Magos en el portal de Belén, por citar un caso. (Curiosamente, no los he visto en las crucifixiones, tal vez por miedo a ser confundidos).

BALDAQUINO DEL MUSEO DE LUGO ADORACION DE LOS MAGOS
El del Museo de Lugo, muy catequético, presenta diversas escenas de la vida de Jesús en sus cuatro frontones, sobre un borde inferior decididamente gótico. Falta el copete del baldaquino, así que no podemos hacernos una idea de cómo sería en su conjunto.

En algunos lugares de Galicia he visto esos frontones tirados o menospreciados, a veces empotrados en paredes y, aunque no me gusta el remedio, al menos nadie los va a destruir ni contribuirá a su desaparición.

BALDAQUINO DE LA
CATEDRAL DE SANTIAGO
Parece que al Gelmírez le gustaba el baldaquino de su catedral. Conforme fue modificándose la estructura del Altar Mayor de la catedral compostelana, también lo hizo su baldaquino. Hoy es difícil adivinarlo, pero allí está. Las columnas sostienen una gran plataforma muy historiada coronada por un Santiago matando moros. Pero no llegan al suelo, están disimuladas en forma de ángeles que se apoyan en una cornisa que rodea el ábside y sostienen la plataforma con sus hombros.

¿Tienen algún significado histórico o de cualquier otro tipo, o simplemente se trata de un elemento ornamental caído en desuso? Bueno, aunque no lo he leído en ninguna parte, voy a exponer mi idea. En primer lugar, sobre el altar se celebra la Misa, es decir, la Eucaristía. Se le considera un pilar fundamental de la Fe Católica, muchas veces llamado Nuevo Testamento como alternativa al Antiguo Testamento, procedente de la época de Moisés.

VIRGEN SEVILLANA BAJO PALIO
Nos cuenta la Biblia que durante el éxodo, cuando los judíos atravesaron el desierto hacia la Tierra prometido, Jehová le entregó a Moisés las tablas de la Ley y, entre otros favores, les sustentó con comida caída del cielo, el maná. Los judíos construyeron un arca, el Arca de la Alianza, en la que guardaron la Tablas y una muestra del maná como símbolo de su alianza con Jehová. El Arca poseía argollas laterales y, mediante varas, era transportada hasta llegar a la Tierra Prometida. Se hizo una tienda para cobijar el Arca durante las noches y en las paradas en el camino. El baldaquino representa esa tienda, pues bajo él se renueva la Alianza de Dios con los hombres.

La tienda del Arca está rememorada en otro ornamento litúrgico, el palio. Lujoso, con excelentes bordados, sirve para cobijar en su interior la Eucaristía en las procesiones de Corpus o bien ir, de respeto, tras las carrozas procesionales que salen ese día. También, en Andalucía, la vírgenes suelen ir bajo palio cuando van en procesión. Es lo mismo, se le cubre con él, pues durante nueve meses, María fue quien llevó en su seno a Jesús, quien instauraría el Nuevo Testamento. Realmente, entre un palio y un baldaquino no existen diferencias de estructura, sí de materiales constructivos. 

Estas cosas me llevan a pensar en otras cosas. El rey mago
ANGEL EN RIBADAVIA
arrodillado en el baldaquino del Museo de Lugo, tiene la misma composición que tiene un ángel anunciaciador que vi en Ribadavia y que he comentado aqui. La túnica que cae y se alarga, plisada, me parecen tan similares, que pienso en una inspiración, no sé de quién a quién, o en un mismo escultor que se repite sin recato, pensando que la distancia no descubriría su copia. Sea como fuese, quiero imaginarme una época en Galicia, en un final del Camino de Santiago, hirviendo de creaciones artísticas y a donde llegaban, gracias al mismo Camino, las influencias del mundo artístico. Los artistas, creadores de todo tipo, andarían por los caminos llevando y trayendo su arte allá donde les llamasen. Y de ese ajetreo ha quedado constancia. Recuerdo que los baldaquinos tuvieron su origen en Italia, así como el representar en las obras a sus patrocinadores.


Por estos y otros detalles, que iré comentando, siempre es una alegría para mí estar en Vilar de Donas.

viernes, 7 de noviembre de 2014

POR EL CAMINO DE SANTIAGO: DE NUEVO EN EL SAR

LA BALANZA DEL ROMANICO
ÁBSIDE DEL SAR
 En días de orballo me gusta ir al Sar. Es decir, a la Colegiata del Sar, pero en Compostela abreviamos su nombre de ese modo, el Sar. Me gusta en días de lluvia sosegada, pues se impregna de un aire melancólico que le viene muy bien. No digo, faltaría más, que en días soleados esté fea, o parezca altiva, incluso distante. Nada de eso, siempre inspira un gran sosiego e infunde una gran serenidad en mi ánimo. Pero si mi visita está aderezada con la lluvia mansa del orballo y su silencio, todo cuanto veo y siento invita a un gran recogimiento y a una visita, también, a mi interior. No sé si me explico.

Hablaré agora del ábside y el claustro, pues de las naves ya he escrito aquí hace poco tiempo. Aunque se nos dice que el conjunto data del siglo XII, me parece que se pueden hacer apreciaciones. Yo creo que el ábside es anterior al claustro. Lo digo basándome en la ornamentación. En aquel aparecen imágenes propias del románico, como son los ángeles con la balanza con que pesar nuestras obras, dentro del más puro espíritu románico inspirado en el Apocalipsis y las postrimerías.
En el claustro, no obstante, ese espíritu deseoso de amedrentar parece haber desaparecido, por eso creo que su construcción es posterior. Los capiteles ya no muestran diablos ni escenas infernales. Ahora son vegetales los que los adornan. Vegetales imaginarios que crean un mundo fantasioso en quienes los miran con ojos avisados. Vegetales hechos piedra como en el claustro del actual museo de Lugo o en las naves del Monasterio de Carboeiro. El gótico ya está aquí y Cristo ya no es el Juez representado en el Pórtico de la Gloria. Ahora es el hombre que aparece en el vientre de su madre en las múltiples anunciaciones
ORNAMENTACIÓN VEGETAL
que adornan numerosos tímpanos de nuestros templos. Y los capiteles se llenan de la belleza vegetal que siempre debieron tener.
El claustro del Sar tiene la virtud de conferir una gran intimidad. En el silencio generado por el orballo, define una atmósfera acogedora como pocas en Santiago, y eso que del claustro original sólo queda un ala. Es el único en su estilo que hay en Compostela.
A veces pienso que, cuando se construyó, tal vez había terminado la época de riqueza en la Colegiata. Tal vez por eso en él no hay bóvedas de ningún tipo, solo un rústico techo de madera que se apoya en ménsulas que sobresalen del mismo muro del claustro, por eso creo que ya fue construido de ese modo.
EL ALA QUE QUEDA. TECHO DE MADERA
SUSTENTADO EN MÉNSULAS DE LA
ESTRUCTURA
Atribuido al Maestro Mateo, nunca he visto un espacio tan capaz de transmitir tanto sentimiento. Para mí, solo ese lienzo de un claustro que, completo, debió ser maravilloso, sirve para hacer de él uno de los lugares indispensables cuando hablamos de conocer Compostela.

También me he preguntado en más de una ocasión qué variables utilizarían los maestros constructores de entonces para hacer unos interiores tan acogedores como hicieron. Hoy nos lo siguen pareciendo. Dimensiones, techos, puntos de luz, sonoridad, todo ello conjuntado para regalarnos una sensación que para nada ha cambiado a lo largo de todos estos siglos.